lunes, 25 de octubre de 2010

Reservation Road (Un cruce en el destino)


Título: Reservation Road (Un cruce en el destino)
Año: 2.007/102'/ EE.UU.
Dirección: Terry George
Guión: Terry George, John Burnham Schwartz (Novela: John Burnham Schwartz)
Música: Mark Isham
Fotografía: John Lindley
Reparto: Joaquin Phoenix, Mark Ruffalo, Jennifer Connelly, Mira Sorvino, Elle Fanning, Eddie Alderson, Antoni Corone, Sean Curley.

El Terry George de Hotel Rwanda, 2.004, nos sugiere en esta ocasión un drama psicológico en el que, por encima de todo, resaltan las interpretaciones de dos actores contrastados que siempre realizan un sólido trabajo, Joaquin Phoenix y, sobre todo, Mark Ruffalo son el alma de esta producción que se escapa de los caminos más trillados del thriller para ahondar en los aspectos intimistas y psicológicos de los personajes que pueblan esta narración. También es meritorio el trabajo de Jennifer Connelly quien siempre cumple con su papel.
Los problemas de los que aqueja la película son dos, por un lado parece haber una tendencia casi folletinesca a mostrar que estamos hablando de un tema extendido por toda la geografía estadounidense y que las asociaciones y las personas que se dedican a luchar contra la impunidad de los culpables de estos delitos queden bien reflejados, tanto en su trabajo como en su día a día personal.
Esa tendencia al realismo, esa deuda que se quiere pagar con esas instituciones aleja a uno de la narración y coloca al devenir de la película un tanto fuera de foco.
Otro aspecto negativo viene de los constantes cortes de ritmo que desigualan la película. La narración es de principio y final pero en el medio los hilos se retuercen o se pierden con lo que el interés queda mediatizado.
En todo caso esos dos errores no desmerecen una cinta interesante que elige un tema complejo como centro de los focos. La forma de vivir la culpa y la venganza ante un hecho tan dramático es la estrella de la narración, es un acierto que una producción de este estilo se aleja de los caminos trillados para ahondar en esos aspectos psicológicos tan difíciles de plasmar y de interpretar, sólo porque cuenta con un reparto de tanto peso el resultado es digno, muy digno, aunque sin llegar a pisar los terrenos de un cinta para recordar.
Otro acierto es, sin duda, el hábil contrapeso sentimental de los dos personajes principales, la madeja de relaciones que se teje alrededor de ellos dos funciona y justifica el trabajo.
Lo mejor: Mark Ruffalo
Lo peor: Fallas en el ritmo
Interesante.




miércoles, 20 de octubre de 2010

Doubt (La Duda)


Título: Doubt (La Duda)
Año: 2.008/ 104'/ EE.UU.
Dirección: John Patrick Shanley
Guión: John Patrick Shanley (Obra: John Patrick Shanley)
Música: Howard Shore
Fotografía: Roger Deakins
Reparto: Meryl Streep, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Viola Davis, Lloyd Clay Brown, Joseph Foster, Bridget Megan Clark, Lydia Jordan, Paulie Litt, Matthew Marvin, Evan Lewis, Dennis Albanese, Timothy J. Cox, Amanda Marie Florian

Tengo una especial predilección por Philip Seymour Hoffman, todavía recuerdo la excepcional actuación de Happiness (Solondz, 1.998) y las otras muchas con las que he podido disfrutar de su trabajo. Meryl Streep es una de las grandes que, sin embargo, se deja ver en producciones de dudosa calidad que afean, a mi entender, su carrera. De todos modos, películas como ésta la colocan entre las elegidas y dan justicia a la multitud de premios que cosecha.
Todo lo que se puede decir de esta película es bueno pero hay que destacar a estos dos actores por encima de todo porque, además de llevar el peso de la narración, son dos de los principales activos del film para catalogarla como una gran película que sobrepasa por mucho la media.
Buena parte de la culpa también es del guionista y director, el guión es impecable, elegante y sopesado, maneja todas las acciones de forma brillante para dejarnos escena a escena la sensación de estar asistiendo a un verdadero guión.
Es el primer trabajo que veo de Amy Adams fuera de la comedia y el resultado es bueno teniendo en cuenta que aguanta las escenas con esos dos fabulosos actores. Hay que estar muy atentos a la primera escena en la que se reúnen los tres actores. 
El tema, además, tiene la actualidad necesaria para mantener vivo el interés del espectador más allá de todos los elementos técnicos y artísticos.
La delicadeza e inteligencia del guión hacen que el debate al que asistimos no se acabe en el propio film y obliga al espectador a un posicionamiento más allá de los tópicos o las salidas fáciles.
El personaje del padre Flynn es tratado con la humanidad suficiente para no caer en las soluciones en las que caen muchas de las peliculas de tema parecido.
Quizás haya un pequeño lunar a la hora de caracterizar el pasado del niño objeto de la pelea entre los dos personajes principales, pero, también es verdad que dicha solución ayuda a entender, comprender y relativizar las posiciones de bueno y malo. Posiciones que muchos guionistas se olvidan de que en la vida no son tan extremas y deben ser teñidas siempre con matices de gris.
En todo caso la reflexión que nos propone Shanley va mucho más allá del tema en cuestión. La duda no acaba con la certeza que resuelve el caso, la duda se posa por completo en la religión, no en una religión sino en la religión que aprovecha los miedos de las personas para llevar a cabo su inquietante labor. Esa duda es la clave de la película, los casos de abusos en el seno de la Iglesia no son más que una consecuencia de algo que trasciende y vierte dudas y sospechas sobre toda su labor y sobre quienes la realizan.
Para finalizar, me parece un grandísimo acierto del guión no haber convertido la trama en un thriller sino en una batalla de voluntades y certezas que juegan con la fe.
Lo mejor: Meryl Streep, Seymour Hoffman y el guión.
Lo peor:
Muy recomendable.

jueves, 14 de octubre de 2010

My Son, My Son, What Have Ye Done?


Título: My Son, My Son, What Have Ye Done?
Año: 2.009/ 93/ EE.UU.
Dirección: Werner Herzog
Guión: Werner Herzog, Herbert Golder
Música: Ernst Reijseger
Fotografía: Peter Zeitlinger
Reparto: Michael Shannon, Willem Dafoe, Chloë Sevigny, Brad Dourif, Michael Peña, Udo Kier, Loretta Devine, Grace Zabriskie, Irma P. Hall.

Inquietante película firmada por Herzog al que hay que agredecer muchas cosas en esto del cine, especialmente, Grizzly Man, 2005, documental de sensibilidad infinita. Pero también es frecuente en la filmografía de Herzog este tipo de películas inquietantes que a primera vista sorprenden y mucho. Si, para cocinar el pastel, metemos un poco de Lynch, sabemos ya de antemano que esto no va a ser coser y cantar.
Y a fe que no lo es. Es difícil, a simple vista, coger el hilo y responder al porqué de esta cinta. Yo he encontrado ciertas claves, por otro lado bastante evidentes, repasando el olvidado mito de Orestes, muy presente en toda la película.
Existen similitudes muy grandes entre el Orestes de la Grecia clásica y lo que vemos en la película de Herzog. La recreación del mito de Orestes sufre, a manos de Herzog, una presentación un tanto más centrada en la caracterización psicológica de Brad McCullum y menos en el hecho que lleva al asesinato.
La madre de Brad muere a manos de su hijo al igual que la madre de Orestes y ambas son ensartadas por una espada.
El Orestes griego mata a su madre y a su tío por venganza, porque ellos habían matado al padre de Orestes siendo niño. En la película, el tío de Brad y su madre, parecen negarle como persona; son dos figuras que, mediante reproches, el tío, y con una relación morbosa, la madre, cohíben la personalidad del hijo sobrino.
Brad, al igual que Orestes, escucha su destino de forma mística, en Delfos el griego, en Perú Brad. Ese destino marca la vida de ambos para ejecutar lo que ellos creen que es ley divina. Cuando Brad va a asestar el golpe mortal pide que, por favor, le detengan para no cumplir con el destino, castigar a su madre. ¿Por qué el castigo?, ¿por arruinar su vida?, ¿porque la considera la culpable de la desaparición de su padre? Son preguntas que quedan abiertas en el guión.
La utilización durante la película de aves de cuello largo también es un dato que ofrece una simbología muy cercana a la griega debido a que, en muchas ocasiones, dichos pájaros se usaban como símbolo de la virilidad masculina. Los flamencos con los que parece obsesionarse Brad son símbolos del proceso castrador de la madre que le llevan a desear su propia masculinidad a través de esos pájaros.
No es muy laborioso encontrar los paralelismos entre la historia de Orestes y la película de Herzog, otra cosa es por qué se nos recrea esta historia y si la recreación está bien conseguida. Hay muchos directores que traen de nuevo estas historias griegas porque cuentan narraciones universales en torno a los hombres y sus preocupaciones, la tragedia griega, además, educaba a los ciudadanos en cuanto a su comportamiento social, ¿Herzog pretende hacernos creer que los parámetros culturales no han cambiado tanto desde la antigua Grecia?, ¿prevenirnos de las lecturas religiosas extremas?, ¿de nosotros mismos?, puede ser.
La otra cuestión es si la narración está bien hecha. Aquí es donde tengo más dudas, creo que el excesivo uso de símbolos y la fiel traslación al momento real de la historia de Orestes hacen que se pierde frescura y ritmo en beneficio del intelectualismo de la pelicula. Además, nuestra cultura siempre estará impreganda por las lecturas psicoanalíticas de dichos mitos y esas lecturas ya vivieron momentos mejores y ya han sido muy explotadas en el cine, por el propio Lynch, sin ir más lejos.
El reparto es de muchos quilates y el desempeño de todos, con Michael Shannon a la cabeza,  resulta un elemento más para que en la película pesen más los pros que los contras.
Lo mejor: La dificultad que entraña el proyecto que Herzog intenta consumar.
Lo peor: Las acciones sufren frente al protagonismo del símbolo.
Interesante pero inquietante.


lunes, 11 de octubre de 2010

Starter For 10


Título: Starter For 10.
Año: 2.006 /96'/ GB.
Dirección: Tom Vaughan.
Guión: David Nicholls, sobre novela propia.
Música: Blake Neely
Fotografía: Ashley Rowe
Reparto: James McAvoy, Alice Eve, Rebecca Hall, Lindsay Duncan, Charles Dance, Elaine Tan, Dominic Cooper, Simon Woods, Benedict Cumberbatch.

Se disuelve como un azucarillo en el agua. Eso es lo mejor que se puede decir de esta comedia británica que no ofrece mucha originalidad al asunto y que adolece de muchos errores y algunos aciertos.
El principal activo de la misma es la interpretación de James McAvoy, actor solvente y dispuesto a ofrecer variadas interpretaciones en variados papeles.
Otro de los puntos fuertes de la película es un arranque entretenido y con una serie de diálogos bien hilvanados y con inteligencia.
A medida que el metraje avanza, lo conseguido en los primeros minutos se viene abajo como un castillo de naipes. La trama se convierte en usual, previsible y aburrida.
Las interpretaciones femeninas ayudan a conseguir ese decaimiento. Alice Eve no desentona demasiado, pero lo de Rebecca Hall no lo perdono porque ya tuve la oportunidad de ver cómo destrozaba sus escenas en la flojísima Vicky, Cristina, Barcelona (Woody Allen, 2008).
Los personajes femeninos deambulan por la película buscando una caracterización psicológica unitaria, una coherencia que no llega, la verdad es que así también es difícil actuar bien. El personaje de James McAvoy que, en un principio mantenía el tipo y el interés se acaba convirtiendo en una especie de gafe del que no se entiende que protagonice ninguna historia en un papel que parece calcado para Michael Cera.
El estrépito consigue mal que bien hilar las secuencias y escenas hasta llegar a pasar delante de nuestros ojos esos tópicos que funcionan en las comedias de este estilo, y no está mal que esos tópicos allí aparezcan, el grave problema es la forma en la que lo hacen, no como secundarios sino como principales.
Lo mejor: James McAvoy
Lo peor: Rebecca Hall
Floja tirando a mala. No recomendable.


Rear Window (La Ventana Indiscreta)



Título: Rear Window (La Ventana Indiscreta)
Año: 1954/ 112' / EE.UU.
Dirección: Alfred Hitchcock
Guión: John Michael Hayes (Historia: Cornell Woolrich)
Música: Franz Waxman
Fotografía: Robert Burks
Reparto: James Stewart, Grace Kelly, Thelma Ritter, Raymond Burr, Judith Evelyn, Wendell Corey.

Fabuloso trabajo de Hitchcock que demuestra con este ejemplo el porqué de su inmortalidad en esto del cine.
La ejecución de la trama en la pantalla es impecable, la manera en la que se domina el ritmo y el suspense de la historia es magistral.
Sobre el papel es difícil de creer que una película que se rueda en la localización de un patio de vecinos resulte tan entretenida, la culpa de ello es, exclusivamente, de cómo se manejan las acciones por parte del director.
Uno de los puntos fuertes de la película es el ángulo que se elige para contarla. Un periodista gráfico que, por culpa de un accidente, se ve forzado a estar varias semanas en su apartamento es el inicio de la narración. La necesidad de estar en activo otra vez es lo que le lleva a escudriñar el universo que tiene delante de su ventana buscando lo que no tiene, noticias, acción. La caracterización psicológica del personaje es muy acertada, su tensión, su nerviosismo, sus ganas de que todo pase, hacen de él un candidato idóneo para ser el centro de la acción. Ahí es determinante, también, el papel que juega su novia, Lisa, maravillosa Grace Kelly. El aburrimiento y la tensión de Jeffries, le lleva a sospechar de su vida en común con Lisa, todo el asunto de la película le hará ver lo equivocado que está. Esos aspectos secundarios del guión están muy bien hilvanados con el principal para que mutuamente se retroalimenten.
Uno de los aspectos de los que no me canso de esta película es observar cómo, a partir de unos breves planos se erigen mundos en cada uno de los apartamentos. Esos mundos son conjuntos cerrados en sí mismos. La película se encarga de demostrar que existen vasos comunicantes entre ellos y más que conjuntos cerrados acaban siendo diagramas de Venn, utilzando un símil matemático. La escena de la muerte del perro dice mucho en este sentido.
Los momentos de comedia que tiene el largo aligeran el peso y produce una sintonía entre géneros diversos difícil de conseguir.
James Stewart dota a su personaje de los elementos necesarios para resultar lo que se pretende, un lujo de interpretacion.
Una joya en definitiva.
Lo mejor: Todo
Lo peor:
Imprescindible.

sábado, 9 de octubre de 2010

The List of Adrian Messenger (El Último de la Lista)


Título: The List of Adrian Messenger (El Último de la Lista)
Año: 1.963/ 98'/ USA
Dirección: John Huston
Guión: Anthony Veiller (Novela: Philip MacDonald)
Música: Jerry Goldsmith
Fotografía: Joseph MacDonald
Reparto: George C. Scott, Dana Wynter, Clive Brook, Kirk Douglas, Tony Curtis, Burt Lancaster, Robert Mitchum, Gladys Coopes, Frank Sinatra.

Rareza de Huston que tiene sus alicientes, quizás el primoridal sea un George C. Scott que realiza un excepcional trabajo en este desigual thriller que tiene sus cosas de comedia. La singularidad de la cinta proviene del uso que se hace del estelar reparto con el que cuenta. Casi podríamos hablar de unos cameos que, por sí solos, puede merecer el viaje para cualquier aficionado al cine.
En cuanto a la película tiene altibajos y como thriller deja bastante que desear, pero no deja de ser una película de Huston y, por tanto, se nota su mano en la dirección.
Me resultó más interesante como lectura de una época y de una sociedad que como thriller. El retrato de una inglaterra en la que ser noble y llevar determinado apellido todavía contaba mucho, de hecho todavía sigue contando. ¿Quizás hasta el punto de matar por conservarlo y poder hacer gala de él?, probablemente, pero el guión no deja de sorprender un tanto.
También merece atención lo que ha evolucionado la industria en cuanto al maquillaje se refiere, comparar el usado en este filme, que adquiere una importancia mayúscula en el desarrollo de la trama, con el de hoy en día, tiene su interés.
Lo mejor: George C. Scott
Lo peor: La trama del thriller, el ritmo.
Interesante como rareza.


sábado, 2 de octubre de 2010

The beautiful country (Un lugar maravilloso)

Título: The Beautiful Country (Un lugar maravilloso)
Año: 2.004/ 125'/ EE.UU.
Dirección: Hans Petter Moland
Guión: Sabina Murray (Historia: Sabina Murray & Lingard Jervey)
Música: Zbigniew Preisner
Fotografía: Stuart Dryburgh
Reparto: Damien Nguyen, Bai Ling, Nick Nolte, Tim Roth, Temuera Robinson

Hay cosas positivas, muy positivas en esta película. La fotografía es primorosa y existe una tendencia por la recreación paisajística en ese sentido. Hay, también, muy buenas interpretaciones y una historia poderosa que da cierto sentido al conjunto de elementos que andan por ahí. La convencionalidad de la linealidad narrativa no afea el producto. Pero hay algo que quita a la producción del camino de la excelencia como es cierta tendencia hacia el folletín que sufre el guión. 
La narración arranca de forma correcta, otorgando mayor importancia a la fotografía que a otros elementos fílmicos, pero la historia entretiene e interesa. Pero, sin embargo, hay momentos en los que el espectador se siente en medio de algún capítulo de alguna interminable teleserie. Esos momentos coinciden con las secuencias del barco, por fortuna, cuando las acciones se desenvuelven en Nueva York, la trama relanza el interés para alcanzar un buen clímax en la granja en la que trabaja el personaje interpretado por un buen Nick Nolte.
Dejando de lado los puntos menos brillantes sí que es muy interesante apuntar a lo que subyace por debajo de este guión como son los aspectos de superación personal, son los que más me han interesado porque en cuanto road movie, no es de lo mejor. El personaje interpretado por Damien Nguyen, Binh, sufre una catarsis psicológica marcada por los trágicos acontecimientos que vive que está bien hilvanada.
La búsqueda de la propia felicidad contribuye a que ese camino que recorre el personaje tenga un fuerte tirón y que cada escena que pasa, el clímax vaya subiendo en intensidad hasta un final muy meritorio e interesante, de fuerte componente poético y épico, porque sin espadas ni castillos, esta película es casi una epopeya de un héroe griego, de un Edipo de nuestros tiempos.
Mención aparte, muy aparte hay que hacer la banda sonora, un gran trabajo del Preisner de Kieslowski
Lo mejor: La fotografía, la banda sonora.
Lo peor: Las secuencias del barco
Interesante

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