miércoles, 23 de marzo de 2011

The kids are all right (Los chicos están bien)


Título: The kids are all rigth (Los chicos están bien).
Año: 2.010/ 104'/ EE.UU.
Dirección: Lisa Cholodenko
Guion: Lisa Cholodenko, Stuart Blumberg
Música: Nathan Larson, Craig Wedren
Fotografía: Igor Jadue-Lillo
Reparto: Annette Bening, Julianne Moore, Mia Wasikowska, Mark Ruffalo, Josh Hutcherson, Yaya DaCosta, Rebecca Lawrence, Kunal Sharma, Amy Grabow, Eddie Hassell, Joaquín Garrido, Joseph Stephens Jr.
No hay problema alguno en buscar buenas intenciones con las historias que contamos en el cine, ninguno. Tampoco considero un problema el intentar dar un mensaje moralizante; el problema lo veo en la forma en cómo se intenta trasladar ese mensaje. Lo fundamental son las acciones que se eligen a la hora de transmitir la historia con la que pretendemos enviar al público nuestro mensaje. 
En esta cinta, la narración está tan condicionada por una cantidad ingente de errores y lugares trillados que me parece que el foco sobre el que se quiere poner el dedo índice pasa desapercibido, nos perdemos en lo accesorio porque no existe un guion de peso detrás de cada personaje que nos merezca la pena el camino de ver qué nos quieren contar.
Empecemos por uno de los actores más sobresalientes que encuentro en las pantallas de los últimos años, Mark Ruffalo, actor consistente que está mejorando mucho con los años y que elige sus películas, de momento, con sentido de carrera. Aquí da muestras, de nuevo, de su buen oficio, y, me parece, que es lo más digno de toda la película. 
Otro cantar es su personaje. ¿El guion se detiene, aunque sea en una línea, a mostrar una sola razón de su repentino cambio de valores?, no. Y el asunto se las trae incluso desde un punto de vista estético porque despreciar a Yaya DaCosta por una entrada en años y descuidada Julianne Moore merece muchas explicaciones. Insisto, ¿cuáles son los porqués del enamoramiento que sufre Paul/Ruffalo con sus hijos biológicos y Jules?, la película no ofrece ninguno, a no ser una ligera insinuación al hecho de que con esto de la edad uno debe sentar la cabeza. Pero, y eso es algo que olvidan muchas cintas de este estilo, madurar es un proceso en el que la reflexión debería jugar un papel. Al menos es lo que parece en la vida real. Llevar un proceso madurativo al cine no es fácil, pero otros lo han hecho y muy bien,;por tanto, no es excusa para este guion la dificultad del asunto para haber fracasado en este punto estrepitosamente.
En cuanto al resto de actuaciones, no veo nada poderoso en una Wasikowska que destrozó, por momentos, la Alicia de Burton, ni en un Hutcherson con demasiados dejes de Disney. Annette Bening tiene la gracia de las actrices recuperadas y es cierto que quien tuvo retiene algo de aquello que fue. Julianne Moore me sigue ofreciendo una cosa buena y otra mala y sigue sin parecerme una actriz de primera línea sólo que ahora tiene muchos años más encima. Probablemente lo que me ocurre es que nunca le perdonaré The Forgotten (Misteriosa obsesión/ 2.004 Joseph Ruben).
Dejando de lado ese tremendo problema de guion, el resto de personajes carecen del más pequeño interés, son planos, aburridos y tan bienintencionados que dan un poco de lástima. Es bueno que entendamos que casi cualquier combinación humana puede suponer una relación y es interesante y meritorio que el cine se encargue de normalizar estas situaciones, pero eso no puede justificar una narración por sí sola. Debe haber una narración que justifique que me quieras hablar de esos personajes.
No encuentro ni historia, ni personajes, ni dirección en este producto independiente.
Lo mejor: No es muy larga
Lo peor: El guion y Mia Wasikowska
No recomendable


Witness for the prosecution (Testigo de Cargo)

Título: Witness for the prosecution (Testigo de cargo)
Año: 1.957/ 114'/ USA
Dirección: Billy Wilder
Guion: Billy Wilder, Harry Kurnitz (Novela de Agatha Christie)
Música: Matty Malneck.
Fotografía: Russell Harlan
Reparto: Tyrone Power, Charles Laughton, Marlene Dietrich, Elsa Lanchester, John Williams, Una O' Connor, Henry Daniel, Norma Varden, Torin Thatcher, Philip Sonidoge, Ian Wolfe, Francis Compton.
Si algo cabe destacar en esta película del gran Billy Wilder es el fastuoso trabajo de Charles Laughton; lo mejor, sin duda, de una película que tiene unos primorosos primeros noventa minutos pero que lagunas de guion echan al traste un trabajo impecable en muchas de sus facetas, especialmente, como digo, en la actuación de Charles Laughton. Existen momentos de zozobra en la historia que anteceden un final apresurado y atropellado que no concuerda con el esmero que tiene la narración hasta ese punto. Es un tanto insospechado que un personaje como el de Vole tenga acceso a personajes tan influyentes que marcarán su destino.
Esa mezcla social que se produce al inicio de la película no se justifica lo suficiente, de modo que lastra, de ahí en adelante, el devenir de la narración.
Del mismo modo, no concuerda con que personas inteligentes y manipuladoras como las que dominan la trama, expongan las razones más importantes de sus actos sin ningún cuidado y en un lugar público. Grave problema de guion que desconozco si existe en el original de donde bebe.
Aclarados los pequeños problemas, más interés tienen los aciertos de esta buena cinta.
Es magistral el modo en el que los géneros son mezclados con una mano excepcional para dejar toques de comedia incluso en los asuntos más truculentos. Ese es un sello característico de Billy Wilder sin lugar a dudas. Y creo que es uno de los factores por los que sus películas sobreviven al tiempo de forma tan ejemplar.
La dirección de actores me parece soberbia, Tyron Power realiza un gran trabajo en un difícil papel alejado de su encasillamiento como galán aventurero. La nota que consigue, sin llegar a la de Laughton, es alta. Otra cosa es Dietrich, a quien nunca le hemos encontrado el chiste en ese hieratismo en el que suele convertir sus actuaciones más cercanas a la época del mudo que a la modernidad y naturalidad de la de Laughton, por ejemplo.
Vale la pena acercarse a esta cinta sólo por la actuación de Laughton, con mucho, lo mejor de esta cinta.
Lo mejor: Charles Laughton
Lo peor: Marlene Dietrich
Buena


martes, 15 de marzo de 2011

Dark passage (Senda tenebrosa)


Título: Dark Passage (Senda tenebrosa)
Año: 1947/ 106' /EE.UU.
Dirección: Delmer Daves
Guion: Delmer Daves (Novela: David Goodies)
Música: Franz Waxman
Fotografía: Sid Hickox
Reparto: Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Bruce Bennett, Agnes Moorehead, Tom D'Andrea, Clifton Young, Douglas Kennedy, Rory Mallinson, Houseley Stevenson
Indudablemente lo mejor de esta película es un reparto de mucha altura coronado con secundarios que hacen un estupendo trabajo. La química de Humphrey y Bacall interesa mucho más que un flojo guion que se pierde allí donde debería atrapar y convencer.
Y es una pena, una auténtica pena porque el arranque de la cinta me convenció y mucho. Más me convenció cuando los diferentes secundarios iban entrando en acción, especialmente acertado está Tom D'Andrea en el papel de Taxista.
La originalidad de esas primeras secuencias se enmarca en una armoniosa narración que va desgranando sus armas una a una, sin mayores aspavientos ni presunciones, cine a tumba abierta, buenos diálogos, buenos actores.
Pero todo eso se cae como una castillo de naipes por la torpeza del guion a la hora de solucionar los conflictos. Convierte una trama sesuda e interesante en un folletín con solucionas pseudopsicológicas que contrastan rotundamente con los primeros escarceos de la película.
La chapuza la sale cara a la cinta porque uno se pregunta cómo es posible rematar tan mal una faena cuando, por encima de todo, se cuenta con un miura tan absolutamente desequilibrante como ese reparto.
La historia, sin embargo, ha colocado a esta cinta en un papel importante debido al magnetismo que ocupó en el imaginario colectivo la pareja protagonista. En esta película, una joven Bacall da muestras de su buenhacer y un poderoso Bogart, en mitad de su carrera ya hacía prometer todo lo que estaba por llegar.
Lo mejor: El reparto
Lo peor: El guion
Interesante




Le violon rouge (El violín rojo)


Título: Le violon rouge (El violín rojo)
Año: 1998/ 130'/ Canadá
Dirección: François Girard
Guion: Fraçaois Girard, Don McKellar
Música: John Corigliano
Fotografía: Alain Dostie
Reparto: Samuel L. Jackson, Greta Scacchi, Jason Flemyng, Colm Feore, Carlo Cecchi, Irene Grazioli, Jean-Luc Bideau, Sylvia Chang
No encontré alma por ningún lado en esta bienintencionada, por momentos original y metafórica cinta. El alma se pierde en un sinfín de idas y venidas que entorpecen el discurso, la narración, hasta límites insospechados. Una amalgama de tópicos mal hilvanados arrancan la cinta, con detalles técnicos y poca chicha que llevarse a la boca. La academicidad otorga un desapasionado panorama tan glacial que no llega a motivar. Interesar sólo a ratos de la mano de una buena puesta en escena y diferentes actores de oficio.
La torpeza de la narración estropea lo que me parece una buena idea acerca de elementos transversales del tiempo a través de los sentimientos que provocan la música.
Menos fino, como digo, es el recurso a lo nigromántico para justificar una serie de narraciones que poco tienen en común las unas con las otras más que la sospecha de que se ha querido envolver la ideas original con otras que pretenden adornarlas y, más bien, la echan a perder.
Existen muchas cosas en esta cinta, demasiado metraje, demasiada buena intención, pero por ningún lado se transmite al espectador el arrobamiento que se le supone a ese instrumento medio divino que nace de las manos del amor de un padre. Ese sentimiento enseguida se echa a perder y falta mucho pegamento para engarzar los diferentes momentos y tiempos. 
Existen, sin embargo, unas malas transiciones temporales que no dicen nada bueno de los guionistas.
Como digo buenas intenciones y poco más.
Lo mejor: Ambientación
Lo peor: Exceso de metraje.
No recomendable.


sábado, 5 de marzo de 2011

The lovely bones


Título: The lovely bones
Año: 2.009 /135'/ Nueva Zelanda
Dirección: Peter Jackson
Guion: Peter Jackson,  Fran Walsh, Philippa Boyens (Novela: Alice Sebold)
Música: Brian Eno
Fotografía: Andrew Lesnie
Reparto: Saoirse Ronan, Mark Wahlberg, Rachel Weisz, Stanley Tucci, Susan Sarandon, Michael Imperioli, Amanda Michalka.

Poco más que la interpretación de Stanley Tucci ofrece esta meliflua cinta que camina en demasiadas ocasiones por el peligroso absimo del ridículo. Ridículo que se palpa en un guion almibarado que pasa por alto elementos tan descorcentantes como que alguien pueda construir trampas mortales del tamaño de una habitación enfrente de la casa de sus víctimas. 
La parte pretendidamente más original del film, aquella que puede justificala, la onírica, tiene unos visos tan exuperianos que, a veces, da lástima. La narración real, que está un tanto mejor, no alcanza mayor convencimiento que la de poder disfrutar con un buen desempeño de Stanley Tucci y un lamentable trabajo tanto de Wahlberg como de Weisz, aunque lo de esta última es crónico.
Más difícil de justificar que la parte estética de la película es descifrar el porqué de un guion tan absurdo que parece pretender contarnos la felicidad a la que pueden aspirar víctimas de crímenes tan horrendos como de los que aquí se habla. Pretender imaginar ni tan siquiera eso no deja de ser ridículo si no que hasta rayano en el mal gusto.
Para poder contar o imaginar o pensar mundos imaginarios con peso lógico hicieron falta en nuestra historia tamaños pensadores del genio de Platón y aún así nos dejó tantas y severas dudas en sus libros que todavía hay quien sigue a vueltas con el asunto.
Este guion olvida la lógica y olvida el sentido de lo que tiene entre las manos para insertarnos en un mundo de buenas intenciones absurdas que acaban convirtiéndose en lo contrario de lo que pretende al hacernos ver que en esa novela se cree en un mundo de justicia que, esté donde esté, soluciona las imperfecciones e injusticias de este otro que tenemos delante de las narices. La cuestión, insisto, ya no es de fe, es de buen gusto.
Lo mejor: Stanley Tucci
Lo peor: El guion.
No recomendable

viernes, 4 de marzo de 2011

The king´s speech


Título: The king's speech (El discurso del rey)
Año: 2010/ 118' /Gran Bretaña
Dirección: Tom Hooper
Guion: David Seidler
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Danny Cohen
Reparto: Colin Firth, Helena Bonham Carter, Geoffrey Rush, Michael Gambon, Guy Pearce, Timothy Spall, Derek Jacobi, Eve Best

Lo que uno ha leído sobre los hermanos Weinstein, sobre el mayor y el menor, le hacen a uno sospechar de los premios que reciben sus películas. Cuantificado está lo que supone económicamente para una productora que una de sus películas sea galardonada con una de las preciadas estatuillas, y los Weinstein han hecho muchas cosas para elevar a la categoría de oscarizadas películas como Vicky Cristina Barcelona, Woody Allen 2.008,  que no debería casi ni haber sido estrenada.
No es el caso de The king's speech película técnicamente impecable que tiene grandes virtudes. Las más evidentes son las que han sido destacadas en la gala de los Óscares de la edición de este año.  Una diestra dirección y unos actores que otorgan peso a la película con Colin Firth al frente.
Otra cosa es que esta película merezca ser considerada la mejor del año. Mucho habría que discutir sobre eso y, probablemente, sólo llegaríamos al consabido subjetivismo que es el principio que rige toda discusión sobre cine, pues depende de gustos.
Mi gusto es que una película con cierto tono propagandístico sobre la historia del propio país que la realiza, que trata al único personaje no británico como una arpía despiadada y que da una idílica visión de una de las monarquías más rancias, vetustas y conservadoras de la tierra, no ofrece mayores alicientes que una tecnicidad bien llevada.
He sentido cierta incomodidad con determinadas escenas en las que el rey, por ser rey, o todavía heredero hacía gala de esa superioridad por encima del bien y del mal, incluso por encima del sentido común, para su desgracia. Quizás sea noticia que una persona que ocupa un lugar como ese en la sociedad pueda tener amistad con otro que ocupa un lugar totalmente diferente, pero ojalá deje pronto de ser noticia.
El proceso en sí que nos cuenta la película en torno al proceso por el que la tartamudez de Jorge VI mejora no ofrece, tal y como alguien me ha apuntado, la más mínima evolución desde casi el inicio de la película. La previsibilidad y un proceso de enamoramiento freudiano se abre paso escena a escena sin que exista una evolución psicológica de ninguno de los personajes.
El rey es rey y entre líneas podemos leer muchos de los defectos que aún hoy se anotan de esa casa real. Enternecer eso se llama propaganda. El cine ha hecho mucha propaganda a lo largo de su historia, incluso la técnicamente irreprochable sigue siendo propaganda.
Por último, no deja de ser curioso que los papeles con tara física sean tan del agrado de la academia de Hollywood que casi ni haría falta saber el resultado final si es que algún actor más o menos bueno, realiza un camaleónico esfuerzo con un papel semejante.
Lo mejor: Geoffrey Rush
Lo peor: Las espectativas que puede generar
Interesante

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