domingo, 12 de junio de 2011

Robin Hood


Título: Robin Hood
Año: 2.010/ 140'/ EE.UU.
Dirección: Ridley Scott
Guion: Brian Helgeland
Música: Marc Streintenfeld
Fotografía John Mathieson
Reparto: Russell Crowe, Cate Blanchett, William Hurt, Max von Sydow, Mark Strong, Danny Huston, Oscar Isaac, Matthew Macfadyen, Lea Seydoux, Eileen Atkins, Mark Addy, Kevin Duran, Scott Grimes, Douglas Hodge, Alan Doyle, Robert Pugh, Gerard McSorley, Denis Menochet

Tengo un respeto reverencial por Ridley Scott, ese respeto lo profeso por todas sus películas hechas antes del año 1992. Ese respeto hace que considere sus películas desde otra perspectiva, todos hemos visto lo que Ridley es capaz de hacer, por eso no se comprende que en los últimos años haya hecho cosas tan mediocres. Se necesita ser escrupulosamente sincero para ser fieles a ese respeto. 
Y para ser sinceros el Robin de Ridley Scott es tremendamente mejorable.
Parece que ante la crisis de guiones que azota al mundo occidental, muchos se han propuesto dar dos o tres vueltas de tuerca a caminos ya trillados. Si hablamos de Alicia, por qué no imaginar cómo sería nuestra heroína pasados diez años, si hablamos de Robin, por qué no plantearnos sus idas y venidas antes de ser Robin, allá cuando se llamaba Robert Longstride en vez de Robin Hood.
Y el resultado es una pifia de tamaño considerable. Porque se juega a cosas que no tocan. No toca convertir a Marion en una devora hombres un tanto machona y pendenciera que juega un papel liberador de la femeneidad cuando no es el momento. Por cierto que alguien debe explicarme por qué a Cate Blanchett le siguen ofreciendo papeles. La cosa empieza a ser tan surrealista que es la propia Marion quien descubre a los hombre felices de Sherwood, como para hacérselo ver.
Tampoco toca que Robin sea Russell Crowe porque hace demasiado poco que hemos visto los mismos tics y los mismos gestos y el mismo tono de voz y la misma parquedaz en un gladiador. Me imagino que si toca dar vida a un travesti marciano que invade la tierra, Russell Crowe le daría el mismo registro.
Menos toca hacernos creer que el padre de Robin fue el fundador de la lucha por los Derechos Humanos y de la jornada laboral de treinta horas y que por eso su hijo es el adalid de los partidos políticos modernos tal y como se conocen, además del precursor de la lucha por la libre expresión de la sexualidad.
La historia tiene tan poca chicha que los personajes seculares que acompañan a Robin quedan hechos unos guiñapos.
La mezcla de géneros con profusión de épica queda en nada porque nada hay detrás de tanto minuto superfluo e inútil excepto para llenar salas de cine.
Pero el problema es que ha quedado demostrado, ya hace tiempo, que para llenar salas de cine no hace falta cine, hace falta una buena campaña publicitaria. 
Mucho público quiere ir a ver Avatar o Robin o la que toque porque la han visto hasta la saciedad en todos los medios que conforman su personalidad y su criterio, pero no la eligen porque esperan o creen que aquello va de cine. La mayoría ni sabrá que Ridley Scott ha firmado, entre otras muchas cosas, Blade Runner.
Puestas así las cosas, quizás lo que yo diga aquí no sean más que tonterías porque poco se puede escribir de este Robin Hood si es que hablamos de cine. Mejor hablar de economía.
Lo mejor:  Max von Sydow
Lo peor: Cate Blanchett
No recomendable

Los ojos de Julia


Título: Los ojos de Julia
Año: 2010/ 112'/ España
Dirección: Guillem Morales
Guion: Guillem Morales, Oriol Paulo
Música: Fernando Velázquez
Fotografía: Óscar Faura
Reparto: Belén Rueda, Lluís Homar, Julia Gutiérrez Caba, Pablo Derqui, Francesc Orella, Daniel Grao, Héctor Claramunt, Joan Dalmau.

Creo que han equivocado el título por completo, a tenor de la importancia que juega el escote de la protagonista a lo largo de sus minutos, tanto en seco como en mojado, debería haberse llamado Los pechos de Julia porque uno se haría una idea más aproximada de lo que va a ver. 
No cabe ninguna duda, al menos para mí, de que Belén Rueda lleva los años muy bien. Con o sin ayuda, ni lo sé ni me importa, pero ha adquirido un porte elegante y sereno que le ofrece una nueva oportunidad en esto del cine. Como actriz, ni fu ni fa, hace su trabajo, en unos casos mejor que en otros, pero hay miles peores que ella y miles mejores que ella. En todo caso al director de este evento de entretenimiento le ha parecido que su musa principal tiene lo que hay tener para levantar el ánimo del público durante dos horas. En algunas casos ya suena un tanto a recochineo. 
En fin, por lo demás, la película tiene muy buenas cosas. La fotografía y el sonido son espectaculares, también tiene un arranque intenso y bravo. El problema es que, transcurridos los diez primeros minutos, no queda mucho más que decir.
La cosa se disuelve como azucarillo en el agua, quizás más rápido, y da paso a una tosca, machacona y poco hábil trama en la que existen dos graves problemas. El exceso de muchas escenas y el poco gusto de otras. Las líneas en las que la pobre pero bien dotada Belén Rueda debe expresar su amor por su marido son de tan poca gracia y tan poco afortunadas que existen frases como la de los ojos y el universo que suenan tan casposas como horteras.
Con respecto a la trama principal la película descarrila, por falta de originalidad y por querer dar un triple mortal sin red. Y se estrella, se estrella con todas las de la ley en el abismo de la falta de ideas y la mala resolución de las tramas. No acaba ni tan siquiera de despegar porque se ha pensado más en la taquilla que en el cine, y a uno le asalta la sospecha de que se ha intentado imitar o sacar provecho de la ola de películas que en el cine español han tenido buenos resultados por estos caminos del thriller psicológico.
Una pena, porque hay actores interesantes en la faena como Lluís Homar, hay como digo, muy buenos profesionales en los apartados técnicos, pero lo que falla es el guion y eso es incorregible.
Lo mejor: El sonido
Lo peor: El guion
No recomendable


miércoles, 8 de junio de 2011

The ugly truth (La cruda realidad)


Título: The ugly truth (La cruda realidad)
Año: 2.009/ 97'/ EE.UU.
Dirección: Robert Luketic
Guion: Nicole Eastman, Karen McCullah Lutz, Kirsten Smith (Historia: Nicole Eastman)
Música: Aaron Zigman
Fotografía: Russell Carpenter
Reparto: Gerard Butler, Katherine Heigl, Cheryl Hines, Bonnie Somerville, Bree Turner, Vicki Lewis, Eric Winter, Holly Weber, Nick Searcy, Jesse D. Goins, John Michael Higgins.

De los pocos alicientes que tiene este film aparece, entre ellos, Gerard Butler, sorprendente actor que demuestra con los títulos que ha protagonizado una sugerente versatilidad.
El resto del elenco deambula con suerte dispar en la mayoría de casos y con peor suerte en el caso de una empalagosa Katherine Heigl que destroza alguna que otra escena.
En cuanto al guion debe reconocerse que posee alguna escena de enredo de cierto mérito y, comparándola con las comedias recientes con las que comparte género, tiene alguna virtud y alguna sorpresa. Un lenguaje fresco sumado a que no se lanza, hasta el final, en brazos de un almibarado envoltorio son sus mejores cartas de presentación.
En su contra juega que sobre la mesa pone los mismos clichés y las mismas situaciones que la convierten en fácilmente prescindible porque como ésta hay muchas y mejores.
Lo mejor: Gerard Butler
Lo peor: Katherine Heigl
No recomendable.

Elephant


Título: Elephant
Año: 2.003/ 81'/ EE.UU.
Dirección: Gus Van Sant
Guion: Gus Van Sant
Música: Ludwig van Beethoven
Fotografía: Harris Savides
Reparto: Alex Frost, Eric Deulen, John Robinson, Elias McConnell, Jordan Taylor, Carrie Finklea, Nicole George, Alicia Miles, Timothy Bottoms, Matt Malloy.

Se hace muy difícil saber cuál es el objetivo del director y guionista después de haber firmado este producto. Uno elige y debe elegir los temas de sus películas porque considera que puede contar algo al mundo que interese, bien por el fondo, bien por la forma, o, las menos, por ambas.
En este largo se ha elegido uno de los hechos más dramáticos de la historia reciente. Me refiero a lo sucedido en el Instituto de Columbine el martes 20 de abril de 1999, hechos sobradamente conocidos en los que dos alumnos asaltan el centro de enseñanza con el resultado su propia muerte así como la de compañeros y un profesor.
Como para contar cine hay que narrar, se hace incomprensible lo que este controvertido director nos propone. En primer lugar porque no encuentro ningún acercamiento nuevo al suceso. No hay una recreación fiel de lo que allí pasó, más bien lo contrario porque hay numerosas inexactitudes; no hay, tampoco, un análisis piscológico ni de víctimas ni de asesinos, no hay, por último, ni un por qué ni un matiz nuevo que se introduzca. Más bien pasamos el rato por unos larguísimos ochenta minutos en los que la cámara va y viene de personaje en personaje, pero todavía no sé por qué ni para qué porque, mayormente, caminan por pasillos.
Una frivolidad como ésta hasta podría considerarse ofensiva sino fuera porque tengo el presentimiento de que, para muchos, la falta de algo que decir es la causa de que la cámara se posicione de una forma tan pedante como inútil.
Si uno se pasa un rato informándose sobre lo que ocurrió ese día, a una le asaltan dudas y preguntas muy importantes. ¿Cómo puede una sociedad permitir que unos jóvenes como esos consiguiesen esas armas?, ¿cuáles eran los verdaderos motivos de esa matanza?, ¿cuál era la vida de esos jóvenes en el Instituto?, ¿qué sabián sus padres?...
Algunas de esas preguntas han sido parcialmente respondidas pero, por supuesto ninguna de ellas es de interés para el filme. 
Puestos a encontrar algo, uno puede intuir una mínima caracterización psicológica de algunas víctimas, pero, desde luego, de una forma torpe y pretenciosa. Las diferentes perspectivas de los mismos planos no ayudan a encontrar ningún camino interesante. Las referencias musicales obvias con la excelente película de Kubrick se tratan de un severo caso de megalomanía.
Como ejercicio de expresión de creatividad cinematográfica tampoco adquiere un gran valor más que la sorpresa que causa en el cinéfilo no saber si se trata de un docudrama, una película o una mala broma.
Lo mejor: Los actores
Lo peor: El guion y la dirección
No recomendable



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