sábado, 6 de agosto de 2011

Mademoiselle Chambon


Título: Mademoiselle Chambon
Año: 2.009/ 101'/ Francia
Dirección: Stéphane Brizé
Guion: Stéphane Brizé, Florence Vignon
Música: Ange Ghinozzi
Fotografía: Antoine Héberlé
Reparto: Vincent Lindon, Aure Atika, Sandrine Kiberlain, Bruno Lochet, Jean-Marc Thibault, Michelle Goddet, Anne Houdy, Arthur Le Houérou

De las películas que he visto recientemente la más interesante ha venido de Francia, lo que no deja de ser una sorpresa. Excepto la filmografía de Audiard, no he podido disfrutar mucho con las últimas películas que he visto venidas de ese país.
Mademoiselle Chambon es un ejercicio intimista con altibajos en el que predominan los altos sobre los bajos.
Es arriesgado y difícil de contar el despertar estético y sentimental en una persona cuya educación y trabajo parecen ir encaminados a negar dichos valores más que a cultivarlos.
Tan difícil que el guion y el director parecen optar por momentos en que sea la cámara quien informe de lo que no parece poder decirse con palabras. Y por ahí se nos cuelan los peores defectos de la cinta, no se acaba de conseguir transmitir lo más importante del largo que es cómo el arte y el sentimiento transforman a las personas. La actriz que encarna a mademoiselle, Sandrine Kiberlain, no transmite más que un hueco manierismo ante la cámara esperando que con su sola presencia comprendamos que los valores estéticos le sobrecogen a uno, y la verdad es que no resulta suficiente. Hacen falta más acciones en esas secuencias para que el mensaje quede plasmado como algo consistente más que como una simple apuesta.
Sin embargo Vincent Lindon parece mucho más contundente a la hora de hacernos sentir las emociones que su personaje sufre. Sus silencios tienen mayor tensión y sus acciones más sentidos que más allá de la depresión que parece sufrir la buena de la maestra.
Lindon ejecuta un papel muy complejo con buenas dosis de un ejercicio a medio camino entre clichés. Su físico ayuda mucho a encarnar al personaje.
En cuanto al guion, insisto, es interesante pero se ha detenido cansinamente, en algunos momentos de la historia que quizás no merecían la pena obviando otros que nos hubiera gustado disfrutar.
El goce estético que hace despertar los sentimientos también parece ser tratado con premura y los momentos de violín parecen insuficientes y torpemente resueltos.
No obstante hay un tono general de dignidad y buen oficio en toda la producción.
Lo mejor: Lindon
Lo peor: Kiberlain
Interesante.

jueves, 4 de agosto de 2011

Mr. Popper's Penguins (Los pingüinos del Señor Popper)


Título: Mr Popper's Penguins (Los pingüinos del señor Popper)
Año: 2.001/ 97' / EE.UU.
Dirección: Mark S. Waters
Guion: Sean Anders, John Morris, Jared Stern
Fotografía: Florian Ballhaus
Reparto: Jim Carrey, Carla Gugino, Madeline Carroll, Ophelia Lovibond, Angela Lansbury, Kelli Barrett, Philip Baker Hall, David Krumholtz, Jeffrey Tambor, Clark Gregg, James Tupper, Pepper Binkley, Maxwell Perry Cotton, Dylan Clark Marshall.

El verano tiene estas cosas, y si uno quiere iniciar a los pequeños en esto del cine, la cartelera también tiene estas cosas que le dejan a uno boquiabierto. Es cierto que no se tiene por qué ver estas cosas, es más, a nadie le obligan, pero también es verdad que la oferta que tenemos en las pantallas da lo que da. Una sala que se dedicara a programar películas de calidad para los más pequeños volviendo al pasado, cerraría en cuestión de semanas.
Así que hay que armarse de paciencia y saber que al menos podemos ver a Jim Carrey. Actor que puestos a tener cosas nos ha regalado actuaciones excepcionales como Man on the moon (Forman, 1.999).
Pero ni con esas, Carrey está aburridísimo en esta cinta llena de algún que otro de sus gestos y sus triquiñuelas faciales. 
Hay, por lo menos, algo de buen mensaje. La idea de que las cosas pequeñas son las importantes se deja traslucir a lo largo de esta soporífera cinta. Da un poco de rabia que la vida real no sea así y asalta alguna que otra duda acerca de lo que estamos haciendo, proponemos mensajes para los más pequeños que una porción muy pequeña de la sociedad consiente, y además, muchos de esa porción lo hacen de forma irracional e injustificada, casi como por complejo ante los otros.
Los niños son inteligentes, al menos muchos de ellos, y puedo asegurar que muchos se aburren con cosas como ésta que no conducen a más que a un ligero chute de palomitas y refresco, y así como las unas y el otro se evaporan, de la misma forma la película se disuelve sin proponer nada, ni siquiera una sonrisa.
La pandilla de actores que pululan alrededor de Carrey no aportan absolutamente nada, ni siquiera la aparición testimonial de Lansbury.
El guion tiene momentos insultantes que se encarga de ir animando hasta el desastre final.
Lo mejor
Lo peor: El resto
No recomendable




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