sábado, 31 de marzo de 2012

Love in the afternoon (Ariane)

Título: Love in the afternoon (Ariane)
Año: 1.957 / 130'/ EE.UU.
Dirección: Billy Wilder
Guion: Billy Wilder, I. A. L. Diamond (Novela, Claude Anet)
Música: Frank Waxman
Fotografía: William C. Mellor
Reparto: Audrey Hepburn, Gary Cooper, Maurice Chevalier, John McGiver, Van Doude, Lise Bourdin, Olga Valéry, The Gypsies.


Nadie va a descubrir la magia de Billy Wilder para la comedia, viendo lo que se hace hoy en día, la nostalgia de estas películas es todavía más aguda.
Evidentemente era otra época y no se pueden juzgar los tipos de la película con los parámetros de hoy en día. El desenfado del film es notorio desde el primer momento y pretende ser una canto al amor en la ciudad del amor. Pretende dejar claro que el amor puede vencer cualquier barrera, incluso cambiar a la persona menos indicada como el personaje interpretado por Gary Cooper, Frank Flannagan.
Audrey Hepburn está maravillosa en este papel de jovencita enamoradiza, pero, a pesar de que la historia aqueja de muchos defectos desde la perspectiva de género, como muchos dirían hoy en día, sin embargo, existen destellos de un personaje que comienza a emanciparse y, a lo largo de la trama, la vemos convertirse en quien maneja los sentimientos y los hilos de quienes la intentan controlar.
Los peros vienen del personaje interpretado por Gary Cooper, demasiado simplón, no se entiende que alguien se pueda enamorar de un personaje tan anodino y, por otra parte, la diferencia de edad entre ambos no ayuda a caer en brazos de la historia.
Pero el hechizo de Audrey Hepburn, la sonrisa de Maurice Chevalier y el guion de Billy Wilder pueden con todo, y los pequeños peros no enturbian este cuento lleno de chispa y buen hacer. Con momentos de comedia insuperables y una finura sentimental aguda e inteligente.

Lo mejor: Audrey Hepburn
Lo peor: Gary Cooper no encaja en el papel.
Recomendable.



Mones com la Becky (Monos como Becky)


Título: Mones com la Becky (Monos como Becky)
Año: 1.999/ 93'/ España
Dirección Joaquim Jordá, Nuria Villazán
Guion: Joaquim Jordá, Nuria Villazán
Fotografía: Carles Gusi
Documental

He tenido la oportunidad de escuchar a Roman Gubern explicando los entresijos de este documental y es una oportunidad de oro para poder entender y comprender los porqués del mismo. De esa manera podemos desentrañar hasta las partes más oscuras de este atípico documental.
El director, miembro de la Escuela de Barcelona, se había planteado un proyecto que consistía en un documental sobre la figura del premio Nobel portugués Antonio Egas Moniz, intentó conseguir financiación del ministerio portugués, pero debido a la voraz crítica con la que planteaba la figura, no consiguió el apoyo. Egas Moniz ha pasado a la historia por ser uno de los pioneros e impulsores del uso del proceso de lobotomización en pacientes aquejados de enfermedades psiquiátricas. Jordá se proponía criticar ese uso indiscriminado que acababa convirtiendo a los pacientes así estigmatizados en zombies vivientes carentes de procesos inherentes al ser humano.
Después de este primer intento, Joaquim Jordá sufre una enfermedad muy atípica, agnosia, derivada de un ictus que padece y, tras su recuperación, debe comenzar un proceso de reaprendizaje. Es en ese momento en el que se replantea el proyecto Moniz.
Jordá, en este documental, pretende llevar a cabo dos tareas; por un lado denunciar de un modo muy parecido a cómo lo hacían los intelectuales de izquierda franceses de los setenta, como Foucault, que en el origen y en la construcción social de los valores y consideraciones acerca de los pacientes psiquiátricos existen injerencias de prejuicios de clase y una falta absoluta de consideración con los mismos.
El segundo aspecto, más novedoso para el profesor Gubern, es que el propio director se analiza a sí mismo como paciente psiquiátrico en una suerte de autoanálisis y comprensión de sus circunstancias.
Es evidente que los resultados del documental se consiguen, especialmente el primero porque a base de una fuerte carga irónica se pone sobre la mesa que en la práctica clínica del médico portugués, el paciente ocupa un lugar secundario y que lo que se pretendía es rebajar la carga que el mismo suponía para la sociedad. Estos son los mejores momentos del documental.
Bajo el segundo aspecto, es evidente que se pretende plasmar que los enfermos aquejados de este tipo de síndromes poseen capacidades para poder pensar y disfrutar como seres humanos, dichas capacidades parecen extinguirse se se les aplican las técnicas de la lobotomización.
El documental, como intento de denuncia, funciona porque los objetivos se cumplen claramente. Desde un punto de vista formal hay un cierto desaliño y un recurso a lenguajes cinematográficos caducos que empobrece la narración en algunos momentos. Da la sensación de no haber sido muy exigentes en la mesa de edición, pero, insisto, los objetivos se cumplen porque eso es lo que persigue el documental, denunciar y mostrar.

Lo mejor: Demostrar de una manera muy nietzscheana que en la construcción de valores hay cargas ideológicas
Lo peor: Los lenguajes cinematográficos son obsoletos.
Interesante.





martes, 27 de marzo de 2012

The hunger games (Los juegos del hambre)


Título: The hunger games (Los juegos del hambre)
Año: 2.012/ 142'/ EE.UU.
Dirección: Gary Ross
Guion: Gary Ross, Suzanne Collins
Música: James Newton Howard, T-Bone Burnett
Fotografía: Tom Stern
Reparto: Jennifer Lawrence, Elizabeth Banks, Stanley Tucci, Josh Hutcherson, Liam Hemsworth, Woody Harrelson, Donald Sutherland, Toby Jones, Lenny Kravitz, Wes Bentley, Paula Malcomson, Isabelle Fuhrman.

Película con buen arranque que no despierta demasiado interés a medida que la trama se va desarrollando. Y el principal problema es que elige pasarse a la acción en vez de desenredar los problemas sociales y políticos que había puesto sobre el tapete que, además, todos, todos, quedarán sin resolver. A cambio de eso, asistimos a una película más de acción con algunos ingredientes novedosos, una heroína en vez de un héroe, la parafernalia futurista, pero sin grandes fuegos artificiales.
Este Show de Truman, Peter Weir, 1.998 pasado por el tamiz de Battle Royale, Fukasaku, 2.000 tiene cosas interesantes pero casi todas del lado de los actores. La espectacular Jennifer Lawrence de la buenísima Winter's Bone, Debra Granik, 2.010, vuelve a dar muestras de su solvencia como actriz que reclama mayores cotas para ver cómo las sobrepasa. Está rodeada de un plantel de lujo en el que Stanley Tucci y Woody Harrelson dan muestras de los grandes actores que son.
Desgraciadamente, el guion no posee las mismas cualidades y decide pasar de puntillas por lo que parece más interesante de la historia. La apuesta por un aburrido Gran Hermano en términos tan crudos para captar mayor audiencia desde la acción arruina lo que pudo ser una, no sé si buena, pero sí interesante película. 
En todo caso hay cosas que pueden merecer el viaje para ver la cinta, además de los buenos primeros minutos, aquellos en los que se plantean la narración con toda su originalidad, las relaciones y contrastes entre ricos y pobres en una sociedad futura, la relación del hombre con su entorno..., esos buenos planteamientos de inicio dan paso a una especie de thriller futurista un tanto descafeinado en el que la estética y los efectos especiales juegan un papel interesante, pero no determinante para salvar la caída libre del film donde todo pasa y acaba como si nada.

Lo mejor: La primera media hora, Jennifer Lawrence
Lo peor: La última media hora.
Regular.


sábado, 24 de marzo de 2012

What about Bob? (¿Qué pasa con Bob?)


Título: What about Bob? (¿Qué pasa con Bob?)
Año: 1.991/ 99'/ EE.UU.
Dirección: Frank Oz
Guion: Tom Schulman
Música: Miles Goodman
Fotografía: MIchael Ballhaus
Reparto: Bill Murray, Richard Dreyfuss, Julie Hagerty, Charlie Korsmo, Kathryn Erbe, Tom Aldredge, Susan Willis, Roger Bowen, Fran Brill.


Todavía sufro de temblores cuando recuerdo a Richard Dreyfuss en Always de Steven Spielberg, 1.989, desde entonces, me ha costado superar que este actor pertenezca al reparto de alguna película. Sin embargo, hay que reconocer que, aunque su carrera tenga más oscuros que claros, ha hecho buenos papeles. En What about Bob? no hace su mejor papel pero mantiene el tipo frente a otro actor que de haber elegido mejor sus películas y de no haberse encasillado demasiado, hubiera tenido un curriculum más brillante del que tiene. Bill Murray se dedicó a este tipo de comedias con peores o mejores resultados, por suerte, ésta no es de las peores y mantiene el interés porque la dupla de personajes antagónicos que define el guion está bien diseñada.
Indiscutiblemente se podría haber sacado mucho más jugo de las situaciones pero existe un crescendo que se va desarrollando con buenas maneras en la pantalla y un clímax bien marcado y bien ejecutado que da paso a una resolución no muy brillante pero efectiva.
Estas historias de aparentes dicotomías entre personajes le han dado a Hollywood muchas satisfacciones e intentando reverdecer viejas glorias el guion saca provecho de la colisión de personajes antagónicos. La parte más humorística de la cinta proviene del sentido del humor un tanto irónico con el que se despacha al psicoanálisis. El fracaso del psiquiatra a la hora de manejar un paciente como Bob es el pistoletazo de salida para verdaderas puyas en el guion contra la teoría de Freud. Esas líneas son las mejores de la película. De todas maneras hacía ya mucho tiempo que los mejores momentos de la comedia de Hollywood se habían terminado cuando se rodó esta película.

Lo mejor: Bill Murray
Lo peor: La última media hora.
Pasable


jueves, 22 de marzo de 2012

The notebook (El diario de Noah)


Título: The notebook (El diario de Noah)
Año: 2.004/ 124'/  EE.UU.
Dirección Nick Cassavetes
Guion: Jeremy Leven, Jan Sardi (Novela: Nicholas Spark)
Música: Aaron Zigman
Fotografía: Robert Fraisse
Reparto: Ryan Gosling, Rachel McAdams, James Garner, Sam Shepard, Gena Rowlands, James Marsden, Kevin Connolly, Joan Allen.

Predecible y almibarada historia que tiene en Ryan Gosling su principal atractivo. Este actor empezaba a dar muestras de lo que es capaz en estas sus primeras películas con papeles destacados. Por desgracia no se puede decir lo mismo de Rachel McAdams que ejecuta un papel insulso, histérico y frívolo; no es creíble esa actuación para un personaje de los años 40.
Y de la misma manera que la actuación de McAdams resulta descolocada, también lo parece un guion que no se da cuenta de los convencionalismos sociales de esas décadas, la liberación de la mujer todavía estaba por llegar.
La historia que se cuenta como previa a la guerra mantiene mejor el tipo, porque es una buena caracterización de lo que debía ser un estado del sur de Estados Unidos en esa época, con grandes y florecientes terratenientes y hombres de negocios con sus empleados de color y sus maneras pseudoaristocráticas de conducirse. En ese contexto, la historia de amor que se desgrana salva el tipo porque es un amor entre adolescentes con la lógica reacción maternal y los problemas lógicos de una relación de esas características.
De haber explotado esa vía, probablemente, la película se hubiera convertido en algo más interesante pero, en vez de eso, se apuesto por un triángulo amoroso con poco interés y mucha fantasía. El añadido de los constantes flash backs no merece mayor atención porque es demasiado previsible. A partir de esos minutos, el sentimentalismo más dulzón se abre paso a tumba abierta hasta el final de la película.

Lo mejor: Ryan Gosling
Lo peor: Rachel McAdams.
Pasable

domingo, 18 de marzo de 2012

Camino


Título: Camino
Año: 2.008/ 143'/ España
Dirección: Javier Fesser
Guion: Javier Fesser
Música: Rafa Arnau, Mario Gosálvez
Fotografía: Alex Catalán
Reparto: Nerea Camacho, Carmen Elías, Mariano Venancio, Manuela Vellés, Ana Gracia, Lola Casamayor, Lucas Manzano, Pepe Ocio, Claudia Otero, Jordi Dauder, Emilio Gavira, Miriam Raya, Jan Cornet.

Controvertida y polémica película que se inspira en la vida de Alexia González-Barros y en el drama de su enfermedad. A base de comunicados y contracomunicados, los responsables de la película y la familia de Alexia junto con el Opus se enzarzaron en una discusión que poco o nada, evidentemente, tuvo que ver con el cine.
Cada uno verá a su manera la relación entre el papel que interpreta Nerea Camacho y la verdadera Alexia.
Lo que es evidente es que el guion pretende contar de una manera muy diferente el amor que esta niña vivía por su religión, para ello, el guion se vale de una historia de amor juvenil para imaginarse una serie de equívocos que harán que quienes la rodean se confundan en torno al objeto de su amor; y que más que una historia de fe, se trataba de la vieja historia que mueve el mundo y que ha sido el tema más socorrido de la historia del cine, el amor entre dos seres humanos. 
Olvidémonos del Opus y de sus formas tan perversas para algunos, tan loables para ellos, y de Alexia cuya historia no parece encerrar mayores líneas que las de una persona con una terrible y durísima enfermedad que sobrellevó acompañada de los suyos y sus creencias. Perfectamente comprensible aunque no se compartan las mismas.
Lo que vemos en la pantalla es una historia en la que juega un peso importante el papel de alguien que intenta escapar de un ambiente opresivo y excluyente hacia los sueños de libertad. Y esos sueños cumplen un papel fundamental a lo largo de la película. El elemento onírico tan presente en otras películas de Fesser vuelve a jugar aquí un rol destacado siempre como expresión de los dos mundos contrapuestos. Casi como dos fuerzas antagónicas, las creencias de su madre y la forma de educar a sus hijas, se oponen a la libertad de la imaginación y los sentimientos de Camino. Un recurso literario y cinematográfico al que se recurre en exceso y que acaba provocando despistes de la línea principal que mantiene la película.
El guion de Fesser mantiene que el amor es una fuerza que ayuda a sobrellevar los trances más amargos de la vida, la Iglesia, al menos como institución, también. No parecen alejarse demasiado ambas partes en cuanto a eso, del mismo modo que los personajes de la película tampoco lo hacen. La verdadera diferencia, la más radical es que para los creyentes el amor puede dirigirse hacia seres u objetos en los que sólo cabe creer por fe. Para la Camino de la película y quienes no compartan esa visión del mundo, la imagen del amado debe ser alguien mucho más cercano porque no existe posibilidad alguna de comprender el mundo bajo la óptica de un orden preestablecido por ninguna racionalidad. Ese punto de vista es el que lleva al guion a encontrar un objeto de amor diferente en esta trágica historia.
Dos puntos de vista radicalmente diferentes sobre la naturaleza, irreconciliables; de ellas nacen dos racionalidades diferentes, diametralmente opuestas y eso es lo que subyace al planteamiento de Fesser.
Carmen Elías sustenta buena parte de los elogios que esta película pueda tener con una sobrecogedora actuación cargada de oficio y sentimiento, cada una de sus escenas es un regalo.
Nerea Camacho ejecuta también un buen papel. 
Es difícil abstraerse de nuestras propias opiniones para juzgar el modo de narrar la película. Esta voraz crítica del Opus y de sus formas, está bien contada aunque peca en exceso del efecto recurrente de contar todo lo que tiene que ver con el Opus de forma fría, oscura, desapasionada y mecánica frente a las escenas brillantes, soleadas y claras del amor de Camino por Jesús y viceversa. Esa machacona y reiterativa idea acaba siendo omnipresente, incluso en la banda sonora.
El mismo exceso del elemento onírico que, insisto, aleja al espectador de la narración porque ahonda en los mismo y no aporta más que el lucimiento del director.
Aún así, a pesar de sus defectos, se consigue una película consistente.

Lo mejor: Carmen Elías
Lo peor: El elemento onírico
Interesante

Tiny furniture


Título: Tiny furniture
Año: 2.010/98'/ EE.UU.
Dirección: Lena Dunham
Guion: Lena Dunham
Música: Tedy Blanks
Fotografía: Jody Lee Lipes
Reparto: Lena Dunham, Laurie Simmons, Grace Dunham, Jemima Kirke, Alex Karpovsky, David Call, Merritt Wever, Amy Seimetz, Garland Hunter, Isen Ritchie, Mike S. Ryan

Nadie duda de que es difícil quemar etapas de la vida y algunas de ellas son particularmente difíciles. De entre estas últimas, acabar la universidad y decidir qué hacemos con eso que llamamos vida, probablemente sea de las más críticas.
Esta cinta independiente pretende lidiar con estos asuntos presentándonos un personaje en crisis total y permanente que regresa a casa después de terminar el período universitario.
Digo pretende porque no se consigue más que asistir a una aburrida e interminable sucesión de tribulaciones de niña bien desencajada cuya historia carece de algo fundamental para que interese, la universalidad.
Los sentimientos de la pantalla deben saltar al patio de butacas porque de alguna manera nos hacemos partícipes de lo que vemos, en esta película no ocurre nada de eso porque ese segmento de hijos de personas que han tenido un gran éxito en los ochenta y noventa, tanto que se han permitido vivir no solo en la Gran Manzana, sino en Tribeka, no es lo normal de los mortales; si, además, esos especímenes sufren de angustia vital entre botella de vino y botella de vino pensando quién calentará sus camas por las noches, la cosa no deja de parecerse a un documental. No hay alma, no hay sentimiento, más bien una especie de nihilismo autocomplaciente mal planteado y peor digerido. 
Ser nihilista entre esas cuatro paredes de Tribeka no deja de ser irónico y hasta insultante.
Nada de lo que hay en ese guion supone interés más allá de cuatro hallazgos en cuatro frases ingeniosas.
Alternativo o independiente no tiene nada que ver con desaliñado y esta película parece desaliñada desde el principio, con un extraño ritmo cortado a cuchillo que no atrae lo más mínimo y convierte la narración en papel de lija difícil de tragar, más aún si los actores nos lo ponen así de difícil.

Lo mejor: No es muy larga.
Lo peor: Pretencioso ejercicio de autocomplacencia.
No recomendable.

viernes, 16 de marzo de 2012

The myth of the american sleepover


Título: The myth of the american sleepover
Año: 2.010/ 93'/ EE.UU.
Dirección: David Robert Mitchell
Guion: David Robert Mitchell
Música Kyle Newmaster
Fotografía: James Laxton
Reparto: Claire Sloma, Marlon Morton, Amanda Bauer, Brett Jacobsen, Nikita Ramsey, Jade Ramsey, Annette DeNoyer, Wyatt McCallum, Mary Wardell, Douglas Diedrich, Dane Jones.

Ya merece la pena ver esta película por escuchar el corte de Elephant gun de Beirut con ese anochecer azul mientras Claire Sloma pedalea. Suficiente.
Pero, además, esta película de David Robert Mitchell enseña de una manera minuciosa, exenta de pedantería y con un lenguaje fresco y definitivo que los sueños de una noche pueden ser suficientes para llenar la pantalla con la intención de mostrar cómo es eso de crecer.
Los chicos que pueblan las historias de esta película van tejiendo la madeja de los valores y los actos que les llevarán a lo que en un futuro serán. Esas pequeñas minihistorias, esos microrrelatos tienen la fuerza de narrar desde el sentido común y la belleza cómo todavía existe esperanza porque hubo un momento en que éramos, somos, seremos, honestos, puros, quizás.
No contaminados más que por las ganas de vivir, por los instintos, por una cierta desgana de avanzar, no nos queda más remedio pero se intuye que lo de atrás es mejor. Esa especie de nostalgia inunda la pantalla. De la misma forma que la alegre tristeza de la música de Beirut.
Grandes actores que demuestran que hay cantera y que esto del cine tiene mucho futuro. Sobre todo con gente como David Robert Mitchell quien, ojalá, siga este camino.
Fresca, entretenida e inteligente.

Lo mejor: El guion, la banda sonora.
Lo peor:
Muy recomendable.


Young Adult


Título: Young Adult
Año: 2.011/ 94' / EE.UU.
Dirección: Jason Reitman
Guion: Diablo Cody
Música: Rolfe Kent
Fotografía: Eric Steelberg
Reparto: Charlize Theron, Patrick Wilson, Elizabeth Reaser, J. K. Simmons, Patton Oswalt, Emily Meade, Collette Wolfe, Brian McElhaney

Jason Reitman está cosechando una buena carrera trufada de películas con interés y, a veces, con mucha calidad.
En este caso maneja un sólido guion de Diablo Cody que mantiene bien el tipo. Charlize Theron es la responsable de buena parte de los méritos de la cinta. Es una actriz de los pies a la cabeza, hay actores y actrices de la farándula que no justifican en absoluto su lugar en el Olimpo, pero basta echar un vistazo a la carrera de esta actriz para comprobar que sí que es una actriz.
En Young Adult, además, tiene un difícil y enrevesado papel, lleno de matices que, en algunos momentos, la llevan a un carrusel emocional de considerables proporciones. En todas las escenas, incluidas las más complicadas, consigue salir con nota.
La película tiene un contexto muy norteamericano, muy difícil de valorar en su justa medida para un espectador europeo. Sólo conociendo la forma de vida norteamericano se valora la historia de Diablo Cody.
Los adolescentes oriundos de los pueblos perdidos alejados de las grandes urbes sueñan con llegar a esas ciudades, dejar atrás ciudades tristes y limitadas para salir del nido y abrazar una vida más interesante lejos de casa. Es muy raro que un adolescente norteamericano esté en su casa después del bachillerato, y, menos aún, después de la universidad. El famoso concepto de looser tiene también el matiz de la persona que no ha sabido labrarse su propio camino y todavía está pegado a su suelo natal.
El personaje del guion camina peligrosamente por ese delgado filo que separa al vencedor y al perdedor y se trata de un replanteamiento de dichos conceptos desde el prisma norteamericano.
Y en esas estamos cuando Diablo Cody, además, decide juguetear no sólo con esos personajes, sino con esos conceptos.
Interesante el planteamiento y el desarrollo, aunque no acaba de profundizar todo lo que la película podría sugerir. Busca más el efectismo que la reflexión, pero aún así, consigue sus objetivos.
Hay mucho sentido del humor en la cinta.

Lo mejor: Charlize Theron
Lo peor: La película podría ir más allá.
Interesante.


domingo, 11 de marzo de 2012

The artist


Título: The artist
Año: 2.011 / 100'/ Francia
Dirección: Michel Hazanavicius
Guion: Michel Hazanavicius
Música: Ludovic Bource
Fotografía: Guillaume Schiffman
Reparto: Jean Dujardin, Bérénice Bejo, James Cromwell, John Goodman, Penelope Ann Miller, Missi Pyle, Malcolm MacDowell, Joel Murray, Ed Lauter, Beth Grant, Bitsie Tulloch, Ken Davitian.

Este director de apellido tan Astérix es el responsable de la saga OSS 117 (2.006 y 2.009). Y digo el responsable porque no demuestra allí muchas aptitudes para con esto del cine.
Años después, sin embargo, sorprende con esta medida película que parece saber muy bien qué teclas tocar para conseguir el éxito.
Dicho sea de paso que el resultado es bueno, por momentos, muy buenos.
Lo es, fundamentalmente por las formas, existen escenas memorables en las que volvemos a esa magia del mudo. La manera en la que se seleccionan los momentos de la narración hacen que todo fluya con elegancia y con destreza.
La interpretación de Jean Dujardin no es de lo mejor de la película y fracasa a la hora de medir cuándo debe y cuándo no ofrecer un modelo de interpretación u otro. Bérénice Bejo aporta, sin embargo, un tono de frescura y un buen contrapunto entre los modelos del mudo y los del sonoro. Mejor.
Segundo homenaje al cine del pasado que los cineastas norteamericanos valoran en un año, pero es cierto que el homenaje de Scorsese es más profundo que el de The Artist. El homenaje de la película francesa se refiere a las formas, a la utilización de un personaje masculino como Douglas Fairbank que se inserta en una historia que funciona con parámetros modernos, que no ofende a espectadores norteamericanos republicanos porque los temas sensibles pasan como tienen que pasar, también se atrae a los de la otra orilla porque el papel de Peppy Miller tiene un algo de progresista. Y en la excelente manera de entretejer todos estos elementos, existe un algo mecanizado, preparado, ensayado que la hace un tanto fría.
Pero en esa sensación de premeditación, no hay que olvidarnos que se consigue contar muy bien y de una forma muy difícil una buena historia, y eso, al final, es lo que cuenta.



Lo mejor: El guion, la banda sonora.
Lo peor: Jean Dujardin
Recomendable

martes, 6 de marzo de 2012

Hugo (La invención de Hugo)


Título: Hugo (La invención de Hugo)
Año: 2.011/ 127'/ EE.UU.
Dirección: Martin Scorsese
Guion: John Logan (Libro: Brian Selznick)
Música: Howard Shore
Fotografía: Robert Richardson
Reparto: Asa Butterfield, Chloe Moretz, Ben Kingsley, Sacha Baron Cohen, Jude Law, Emily Mortimer, Michael Stuhlbarg, Ray Winstone, Christopher Lee, Richard Griffiths, Helen McCrory, Frances de la Tour.


En medio del homenaje que el cine ha querido brindar a los pioneros encontramos esta película firmada por Scorsese que realiza un viaje interesantísimo inspirada en la vida del cineasta Georges Méliès.
La vida de este director ya es de por sí una película porque después de dedicar su vida entera al cine, cayó en el olvido para ser rescatado por una casualidad y recibir los méritos oportunos.
Hugo, con una estética y algunos personajes como el interpretado por el siempre histriónico Sacha Baron Cohen digna de Jeunet, se embarca en una historia que pretende, ante todo, ser un tributo a aquellas personas que dedicaron su esfuerzo al desarrollo de la industria cinematográfica, algunos de ellos como Méliès de una manera tan romántica y espectacular. 
La base de ese tributo es la idea tan protestante de que uno tiene una misión, un destino que cumplir en su vida, y para ello, se vale del artificio de Hugo para mantener las dosis de sentimiento y conseguir demostrar la premisa mayor de su razonamiento.
La película demuestra que se puede, y se debe, realizar cine de gran altura sin olvidarse del gran público. Sabe colocar en su sitio los elementos necesarios para mezclar un gran guion con la necesaria mirada al respetable en un ejercicio de gran equilibrio entre la calidad y la cantidad.
La utilización de las imágenes antiguas a lo largo del metraje es un prodigio que ayuda al tono general de añoranza y homenaje de una época en la que el cine andaba en pañales y en la que los profesionales tiraban de inventiva para solucionar sus problemas creativos.
Son constantes y continuas las referencias a los orígenes del cine y a sus formas que suponen un alegato de la vigencia del mismo como expresión de los sueños de las personas.
La literatura juega un papel importante en ese papel como elemento indisociable del cine y así se expresa a lo largo del film con continuas referencias a la misma y con varios personajes como la ascendente Chloe Moretz (Texas killing fields, 2010) para recordarlo.
En esa misión mesiánica del cine en el que cada uno juega un papel existe otra idea que se confunde con el recordatorio de que cada uno juega un papel, es la visión mecanicista de un mundo lleno de engranajes y ruedas del que es necesario cuidar y engrasar para su buen funcionamiento.
En el fondo, lo que subyace, es ese optimismo ilustrado que iba acompañado de una visión deísta del cosmos, la visión de que el orden es un conjunto de mecanos regidos por unas leyes claras, simples y concisas.
No está nada mal que en los tiempos que corren se insista en esa visión ilustrada que, a pesar de que muchos de sus preceptos ya están enterrados por el paso del tiempo y los cambios sociales, mantiene el sueño de un ser humano mejor, más implicado con su alrededor y con el mundo a base de una educación de la que siempre ha sido parte fundamental la literatura y, desde hace algo más de un siglo, el cine.


Lo mejor: El guion
Lo peor: Algún actor secundario
Muy recomendable



Rien à déclarer (Nada que declarar)


Título: Rien à déclarer (Nada que declarar)
Año: 2.010/ 108'/ Francia
Dirección: Dany Boon
Guion: Dany Boon
Música: Philippe Rombi
Fotografía: Pierre Aïm
Reparto: Benoît Poelvoorde, Dany Boon, Julie Bernard, Karin Viard, François Damiens, Bouli Lanners, Olivier Gourmet, Michel Vuillermoz, Chritel Pedrinelli, Joachim Ledeganck, Eric Godon, Zinedine Soualem, Laurent Capelluto, Sinead Shannon Roche, Guy Lecluyse.  


Comedia de buenas maneras que explota algunos de los tópicos acerca de la vecindad entre franceses y belgas. Esos buenos momentos en los que se parodian el acento belga, su nacionalismo o las diferentes modos de ser de unos y otros, sirven de aderezo para una historia de amor vulgar y corriente.
La comedia funciona en la medida en la que sus dos protagonistas mantienen un intenso toma y daca como actores, de esos golpes dramáticos consigue salir claro vencedor un Benoît Poelvoorde que tiene casi todo el mérito de que la comedia funcione. Los méritos de Dany Boon son los de un guion bien trufado de momentos cómicos que consigue arrancar sonrisas a base de parodias y excesos, incluso hasta la escena final.

Lo mejor: Benoît Poelvoorde
Lo peor: La parodia se queda en simple entretenimiento.
Interesante



domingo, 4 de marzo de 2012

The girl with the dragon tattoo (Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres)


Título: The girl with the dragon tattoo (Millenium: Los hombres que amaban a las mujeres)
Año: 2.011/ 158'/ EE.UU.
Dirección: David Fincher
Guion: Steven Zaillian (Novela: Stieg Larsson)
Música: Trent Reznor, Atticus Ross
Fotografía: Jeff Cronenweth
Reparto: Daniel Craig, Rooney Mara, Christopher Plummer, Stellan Skarsgard, Robin Wright Penn, Steven Berkoff, Yorick van Wageningen, Goran Visnjic, Geraldine James, Joely Richardson, Embeth Davidtz, Alan Dale, Inga Landgré, Mats Andersson,  Eva Fritjofson, Donald Sumter, Elodie Yung, Ulf Friberg, Julian Sands, Arly Jover.

La saga sueca dirigida por Oplev era muy floja, pretendiendo aprovecharse de los réditos que supuso la repentina legión de lectores de las novelas de Larsson se hizo una especie de telefilm folletinesco que pretendía contar las vicisitudes de los personajes de las novelas.
El resultado era muy malo y, al igual que en las novelas, la primera parte parecía la más terminada, frente a otras dos entregas de menor interés y de estructura menos interesante.
La apuesta de Fincher es mejor, mucho mejor, lo que ocurre es que tampoco hacía falta demasiado para superar el despropósito de Oplev.
Hacen Fincher y Zaillian una respetuosa adaptación en la que se centran en lo más interesante y dejan caer algunas cosas del original para aligerar la trama. Aún así, hay tanto que ocurre en la novela de Larsson que creo que todavía debería haberse metido más la tijera. Porque lo que está contado parece estarlo a la carrera, a toda prisa, emulando los acordes de la futurista banda sonora de Reznor y Atticus Ross. 
Da la sensación de que se ha querido trascender la novela para elaborar un thriller futurista en la que el personaje de Lizbeth fuera el centro. Y lo es estéticamente, con tanto oscuro y tanto negro, pero como thriller fracasa porque las prisas por no extender la película fracturan la historia. Porque el problema es saber si las perspectivas psicológicas de los personajes deben ser contadas con profundidad, o la relación entre los dos personajes principales o los líos entre la familia o centrarse en el thriller. La propuesta de Fincher no es ni una cosa ni la otra ni la de más allá. Es, básicamente, apostar a un tipo de estética.
Pero eso se hace bien, muy bien. La idea de ofrecer una imagen de ese mundo sórdido en el que el personaje de Lizbeth tiene que sobrevivir a su manera, incluso ofreciéndose a los brazos del autismo, está bien narrada visualmente y eso, al fin y al cabo, es de lo que se trata el oficio de director.


Lo mejor: La estética
Lo peor: La edición
Pasable.



The descendants (Los descendientes)


Título: The descendants (Los descendientes)
Año: 2.011/ 110'/ EE.UU.
Dirección: Alexander Payne
Guion: Alexander Payne, Nat Faxon, Jim Rash (Novela: Kaui Hart Hemmings)
Música: Varios
Fotografía: Phedon Papamichael
Reparto: George Clooney, Shailene Woodley, Amara Miller, Nick Krause, Patricia Hastie, Matthew Lillard, Judy Greer, Beau Bridges, Robert Foster, Barbara L. Southern, Mary Birdsong, Rob Huebel, Michael Ontkean.


Con estructura de road movie se nos cuenta una historia familiar con visos de saga. El pasado condiciona la vida de los descendientes, los aciertos y errores de los antepasados parecen marcar las líneas de actuación de las nuevas generaciones, sus caras observando desde las paredes parecen menos frías cuando sabemos que la historia está viva y que hay un nexo de unión entre el ayer y el hoy.
En medio de esas, ocurre un drama familiar que pone en la picota todos los monstruos familiares, sus desavenencias, sus miedos, temores y egoísmos. Parece que esa tragedia ha desatado todos los hilos sin atar desde hace décadas. Pero la propia tragedia servirá como cura para esos males, como catarsis que propondrá a los personajes una segunda oportunidad.
Poco a poco, las heridas se van curando y se atisban las soluciones. No hay mal que por bien no venga, no hay nada de lo que no se pueda aprender.
A partir de ahí, los caracteres descubren que sí que pueden tener aquello que se les escapó sin saber cómo.
El problema es que realizar esto en menos de dos horas es un tanto complicado. El problema es cómo una adolescente complicada, con problemas de alcohol y drogas se embarca en unos días de purificación que harán que se convierta en una persona bastante diferente. Aquí están los misterios, los problemas por los que el guion atraviesa y, si bien no fracasa en absoluto, tampoco sale airoso de la mayoría de desafíos. Los personajes cambian demasiado, hasta el imbécil suelta frases con sentido. Todo es tocado por la varita de la cordura a partir de la digestión del suceso, sus concomitantes y sus consecuencias
En principio no acaba de apostar a una clave, juguetea con la comedia y con el drama en la misma medida sin asentar sus bases en algo sólido. Esa indefinición pesa en las caracterizaciones de los personajes que también parecen deambular entre la comedia y el drama entre escena y escena.
A pesar de esos problemas, digamos que la premisa principal está bien planteada y consigue una buena nota  en el sentido de que, dos horas después, comprendemos la mayoría de los cambios que han sufrido los personajes a tenor de los elementos que se han introducido en la trama.
Los sentimientos afloran de la tierra, se ofrece el guion a tratarlos de forma hábil y con oficio pero hay algo que suena a cursi.
Del elenco sobresalen un George Clooney que siempre ofrece sentido en sus actuaciones y una Shailene Woodley que alcanza un papel muy interesante y con matices.


Lo mejor: Los momentos de drama.
Lo peor: Quiere contar demasiadas cosas 
Interesante.



sábado, 3 de marzo de 2012

The sunset limited


Título: The sunset limited
Año: 2.011 / 91'/  EE.UU.
Dirección: Tommy Lee Jones
Guion: Cormac McCarthy (Obra: Cormac McCarthy)
Música: Marco Beltrani
Fotografía: Paul Elliot
Reparto: Samuel L. Jackson, Tommy Lee Jones

Nadie va a descubrir a estas alturas a Samuel L Jackson o a Tommy Lee Jones como actores. A pesar de que ambos están dentro del star system y de que en su carrera hay lunares, su oficio está más que contrastado. Los dos, con la edad, han ido cogiendo profundidad en sus actuaciones y han ofrecido algunas actuaciones memorables. Samuel L Jackson alcanza esa excelencia como actor en Unthinkable (Gregor Jordan, 2.010), la misma que alcanza Tommy Lee Jones con In the Valley of Ellah, Paul Haggis, 2.007.
En The sunset Limited, ambos dan muestras de lo que son capaces, ofrecen unas actuaciones memorables que limpian sus carreras de esos lunares de los que hablábamos antes.
Es cierto que el mérito es compartido con uno de los guiones más sólidos que haya visto en los últimos años. Las cadenas de argumentación de uno y otro personaje parecen engranajes de relojería que se van desplegando en el tiempo ofreciendo una clase magistral de lo que debe ser una conversación, placer perdido de otros tiempos. 
Memorable un texto que habla de lo esencial, de lo más esencial y aunque suene a poco original, la manera en que se entretejen las conversaciones, esa manera tan dualista de comprender el universo y la sociedad es un clímax continuo hasta el sobresaliente plano final.
Y digo que suena a poco original porque basta con leer alguno de los libros de Cioran para encontrar argumentos como los que vemos en el texto de McCarthy, no se puede decir que el nihilismo sea algo original, aunque es cierto que no se prodiga en cultura popular, no nos olvidemos de que ésta es una producción realizada para HBO.
Eivdentemente, en la lectura de Silogismos de la amargura o en La Gaya Ciencia, en su famoso aforismo 125, encontramos ya argumentos que McCarthy utiliza en su texto, pero no es fácil repetirlos tantos años después de una manera tan dramática haciendo que esas preguntas no hayan perdido la más mínima vigencia, más bien al contrario.
La originalidad del texto proviene más de la forma que del fondo, proviene de saber contar cosas tan esenciales cómo lo está contando.
Lo sobresaliente del texto es ofrecer a la cultura popular densidad y calidad suficientes para poder pensar, al menos durante hora y media, acerca de la preguntas esenciales.
Los grandes temas son los que triunfan y se vienen repitiendo desde los orígenes de nuestra civilización. El texto de McCarthy con esa postura tan claramente dualista de blanco y negro, de polos opuestos ofrece una visión acerca de la religión marcada por una heraclitiana lucha de contrarios, por una irreconciliable dualidad de posturas.



Lo mejor: El texto y las actuaciones
Lo peor:
Imprescindible 




jueves, 1 de marzo de 2012

Jûsan-nin no shikaku (13 Assassins. 13 Asesinos)


Título: Jûsan-nin no shikaku (13 Assessins. 13 Asesinos)
Año: 2.010/ 126'/ Japón
Dirección: Takashi Miike
Guion: Takashi Miike, Daisuke Tengan (Historia: Kaneo Ikegami) 
Música: Kôji Endô
Fotografía: Nobuyasu Kita
Reparto: Kôji Yakuso, Takayuki Yamada, Yûsuke Iseya, Gorô Inagaki, Masachika Ichimura, Mikijiro Hira, Hiroki Matsukata, Ikki Sawamura, Arata Furuta, Tsuyoshi Ihara, Masataka Kubota, Sôsuke Takaoka, Seiji Rokkaku, Yûma Ishigaki, Kôen Kondô, Ikki Namioka, Shinnosuke Abe, Kazue Fukiishi, Megumi Kagurazaka, Nizaemon Kataoka, Kazuki Namioka.


Las cosas que he visto de la dilatada filmografía de Miike siempre me han gustado. La forma en la que refleja la violencia es muy personal y sus historias siempre tienen algo inquietante y unos personajes cuidados y bien construidos.
13 asesinos es una historia en la que las sorpresas no existen, suena a cine de antes, especialmente de Peckinpah o de Kurosawa, sin olvidarnos que se trata de un remake de la de Eichi Kudo del año 1.960. Sin embargo, pese a que da la sensación de que nada es nuevo, existe, de nuevo, ese toque especial de Miike.
Aunque quizás había que empezar hablando de lo bien que le va al idioma japonés estas historias tan de honor de los samuráis. Es una delicia escuchar en versión original esta cinta y poder disfrutar de las entonaciones tan especiales que posee esta lengua. La versión doblada al inglés es muy pobre en este sentido.
El japonés es un idioma que destila cuidado, honor, épica y eso es lo que posee la cinta de Miike, un cuidado exquisito de las formas, de los planos, de la fotografía. Planos que se meten en la historia como auténticas puñaladas por su fuerza y energía. La épica la tiene la narración porque no existe nada más épico que el honor de un samurái, ya lo vio Zwick en The last Samurai (2.003). 
En general es más disfrutable la primera parte de la película que es en la que la cámara de Miike se presenta más intimista y más cuidadosa de los detalles, no obstante, la segunda parte, esa en la que el desenfreno habitual de Miike inunda la pantalla, tiene su mérito porque existen coreografías muy bellas en medio del baño de sangre habitual. Allí es donde la banda sonora encuentra sus mejores registros como en los cortes siete y diez.
En medio de la refriega existen momentos para dejar destellos sobre la forma de comprender el mundo de unos y otros, existen diferentes puntos de vista sobre la vida, la muerte o la felicidad.

Lo mejor: La dirección.
Lo peor: La fanfarria nos despista del buen cine que allí hay.
Recomendable


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