jueves, 24 de noviembre de 2011

To kill a mockingbird (Matar a un ruiseñor)


Título: To kill a mockingbird (matar a un ruiseñor)
Año: 1962 /129'/ EE.UU.
Dirección: Robert Mullligan
Guion: Horton Foote (novela de Harper Lee)
Música: Elmer Bernstein
Fotografía: Russell Harlan
Reparto: Gregory Peck, Mary Badham, Brock Peters, Phillip Alford, John Megna, Frank Oberton, Rosemary Murphy, Robert Duvall.


Imprescindible e inolvidable película en la que es difícil encontrar algo que no sea excelente, guion sólido, dirección magistral, actuaciones exquisitas y una historia tan humana como bien contada.
Lo mejor de la película es la forma tan serena y equilibrada en la que la narración va tomando forma, cómo los puntos de giro y los clímax van sucediendo en el momento justo, cuando tienen que suceder. Esa cadencia que nos conduce por un universo tan pequeño como el pueblo en el que se concentra la narración tiene, sin embargo, una lectura mucho más lejana porque se habla, no cabe duda, de cosas universales.
La bonhomía es un concepto que no está de moda, todo hay que decirlo, pero el centro de la narración es la caracterización de un personaje cuya principal virtud es principalmente la bonhomía. Electrizante el momento en el que la población negra se levanta respetuosa de sus asientos cuando el protagonista abandona la sala, y el detalle definitivo de esa escena es que él mismo ni se da cuenta del callado homenaje, del profundo respeto que levanta sobre esa gente. Una escena para la memoria.
Disfrutar de la manera en la que están tratados los personajes infantiles, niños de verdad que sin un ápice de resabia dicen y hacen lo que todos hemos leído que hacían los niños de esa época, niños que son los que reciben el aprendizaje silencioso de la vida de su padre y a quien va dirigido este largo flash back introducido por una cuidada voz en off que no dice más que lo que tiene que decir.
La maravilla de esta película es haber conseguido hablarle a todo el mundo porque desde ese microcosmos, insisto, se abrazan momentos de gran altura porque se ve entre líneas que es la totalidad lo que se quiere abarcar.
Llenarse con esos planos tan cuidados, con los silencios y los movimientos justos, los encuadres casi perfectos en muchos momentos, las caracterizaciones psicológicas tan precisas, tan suscitadas por una cámara que muchas veces no se mueve de una calle en la que sin más, la vida pasa. Pasa a través de los ojos de unos niños que no saben la suerte que han tenido de haberse cruzado con la bonhomía.
Un regalo de película.

Lo mejor: El guion, los actores.
Lo peor:
Imprescindible



miércoles, 23 de noviembre de 2011

Life in a day (La vida en un día)


Título: Life in a day (La vida en un día)
Año: 2.011/ 90'/ Gran Bretaña
Dirección: Kevin McDonald
Música: Harry Gregson-Williams, Matthew Herbert
Fotografía: Soma Helmi
Documental

Documental que narra las idas y venidas en un día, el 24 de julio del 2010 en la vida de aquellas personas que quisieron grabarse y enviar sus filmaciones para este proyecto.
El resultado es una mirada sincera, directa y ágil a la visión de un trozo de la humanidad que bien podría valer por su totalidad.
La forma temporal y temática en la que el documental está desarrollado es de una plasticidad sobresaliente, existen planos de una gran belleza, atardeceres y amaneceres que dicen mucho del momento y de la sensibilidad de la persona que empuñaba la cámara.
El mérito, indudablemente, consiste en una edición fuera de serie. La elección de los momentos y los temas acude a mostrar sin artificios, ni actores una buena variedad de temas fundamentales para comprender el corazón más profundo de los sentimientos que preocupan a la humanidad.
Amor, muerte, soledad, esperanza, dolor..., la relación de los temas que están plasmado en la plasticidad de las cámaras anónimas, o por lo menos, casi anónimas, dice mucho más que sesudos informes sociales.
Los retazos de cámara hipnotizan al espectador porque bien podía ser él quien estuviera recitando ese guion oculto en los pasos que nos llevan cada día en los brazos del tiempo. Bien podría ser él quien sintiera la necesidad de atrapar la magia de ese momento, o al menos intentarlo porque ya se sabe que toda cámara desvirtúa la realidad y la percepción de quien la está manejando.
El momento libre, desprovisto de artificios, aunque en este caso sean mínimos reposa en los miles de millones de anonimatos que cada día siguen, seguimos, luchando o disfrutando, depende de la hora.
La magia de las imágenes y de las palabras tiene un aliado de peso en una banda sonora que poetiza los encuadres y consigue, todavía más, valorizar los sentimientos.

Lo mejor:  La idea
Lo peor: Se recrea en alguna historia más de la cuenta
Recomendable


domingo, 20 de noviembre de 2011

The devil's double


Título: The devil's double
Año: 2.010/ 108'/ Bélgica
Dirección: Lee Tamahori
Guion: Michael Thomas
Música: Christian Henson
Fotografía: Sam McCurdy
Reparto: Dominic Cooper, Ludivine Sagnier, Raad Rawi, Mem Ferda, Dar Salim, Khalid Laith.

De las películas que Lee Tamahori ha firmado, no se puede decir que su carrera merezca un especial interés, pero es cierto que, probablemente, ésta sea su película con mejores resultados.
Next, 2.007, se convirtió en el principio del fin de Nicholas Cage y Tamahori necesita ganar credibilidad perdida.
De alguna manera, The devil's double, podría significar el relanzamiento de su carrera si nos atenemos a la primera media hora de película, pero si nos fijamos en la última, las cosas cambian.
No cabe duda de que lo más interesante de la producción es la actuación de un sobresaliente Dominic Cooper que realiza un gran trabajo y también la historia que pretende narrar que es a la vez dura e interesante por lo que supone de historia reciente.
Pero Tamahori no consigue que su película despegue porque camina de manera irregular entre la indefinición de no saber muy bien qué querer contar.
Entre la denuncia de una realidad social y política contando con el sufrimiento de las víctimas pasando por la caracterización psicológica del protagonista, la película se pierde sin saber encontrar una linea a la que querer mostrar fidelidad.
En los primeros minutos de drama los resultados son esperanzadores porque existe una línea de narración pero, a medida que el tiempo transcurre, esa apuesta va perdiendo fuerza en favor de otros líos en los que se va zambullendo hasta el estrépito final en la que jugamos casi a James Bond con malas armas y un poco de ridídulo.
Ese estrépito final no omite que, por momentos, se había conseguido una identidad como película y como mensaje que, por desgracia, insisto, se cae como un castillo de naipes.

Lo mejor: Dominic Cooper
Lo peor: La última media hora
No recomendable



sábado, 19 de noviembre de 2011

The Nutcracker 3D (El cascanueces 3D)


Título: The Nutcracker 3D (El Cascanueces 3D)
Año: 2.010/110'/ Gran Bretaña
Dirección: Andrei Konchalovsky
Guion: Andrei Konchalovsky, Chris Solimine
Música: Eduard Artimiev
Fotografía: Mike Southon
Reparto: Elle Fanning, Nathan Lane, John Turturro, Frances de la Tour, Richard E. Grant, Yuliya Vysotskaya, Aaron Michael Drozin, Charlie Rowe

Irregular reparto para un producto navideño que persigue al público más infantil. Nathan Lane y John Turturro sobresalen demasiado del resto del reparto. Especialmente desafortunadas son las interpretaciones de Elle Fanning y la de un histérico más que histriónico Richard E. Grant quien todavía tiene mucho que purgar por infamias que ha cometido en su dilatada carrera.
Se explota el maniqueísmo necesario en todo enredo dirigido a niños con la puesta en escena de un interesante contrapunto en forma de ratas, pero esos elementos que doy fe que interesan a los niños, sin embargo, hacen que el clásico pierda buena parte de su valor original para adentrarse en los vericuetos de historias más guerreras y menos inteligentes. Sorprendentemente, el resultado final se parece mucho más a Peter Pan que al Casacanueces por mucha fidelidad al primer acto del ballet original que se consiga. Visualmente es efectista.

Lo mejor: Turturro
Lo peor: Richard E. Grant
Los niños la disfrutaron


viernes, 18 de noviembre de 2011

Le concert (El concierto)


Título: Le concert (El concierto)
Año: 2.009/ 119'/ Francia
Dirección: Radu Mihaileanu
Guion: Radu Mihaileanu
Música: varios
Fotografía: Laurent Dailland
Reparto: Aleksei Guskov, Mélanie Laurent, Dmitri Nazarov, Valeriy Barinov, François Berléand, Miou-Miou, Lionel Abelanski, Vasile Albinet, Laurent Bateau, Ramzy Bedia

Película bienintencionada que no consigue cumplir sus objetivos por dos motivos, un guion con serios problemas en los que es muy difícil de justificar algunas de sus decisiones y de sus elecciones y unas interpretaciones flojas en los papeles principales. 
El papel que protagoniza Aleksei Guskov necesita otro tono que no el autismo alcohólico del que dota a su personaje, éste debe ser el núcleo de la historia y no engancha en ninguna escena, especialmente bochornosas las últimas. Mélanie Laurent pivota entre el divismo y el sinsentido de una actuación poco sentimental que lleva a no entender el centro de la narración. Lo mismo cabe decir de Miou-Miou que no otorga credibilidad a un personaje que si bien es secundario cumple un papel central en la obra.
Por parte del guion son demasiados los porqués que se quedan fuera de la comprensión para que el trabajo suene a meritorio, no hay mucho sentido en la premisa principal del enredo, no sabemos por qué se le ha mentido a la protagonista durante todos esos años. La música, si bien es una parte fundamental, no sirve para explicar todo.
El tono Kusturica que se pretende dar a algunas escenas es de lo mejor, pero no es suficiente para arreglar los serios problemas que acechan ese guion.
Con un guion de parecidos evidentes, Machan, Pasolini 2008, está años luz de la de Radu porque la estructura, el tono, el guion, los actores y el mensaje están mucho más marcados y son mucho más coherentes.
En este caso el naufragio es evidente porque fallan los elementos principales de la narración, ¿problemas de edición?.
Una pena porque existen ideas y algunos actores, principalmente, Barinov que merecen otros resultados.
Lo mejor es el tono ácido de crítica pero que pasa desapercibido porque nos centramos en los defectos de bulto.

Lo mejor: Barinov
Lo peor: El guion
No recomendable



miércoles, 16 de noviembre de 2011

Carnage (Un dios salvaje)


Título: Carnage (Un dios salvaje)
Año: 2.011/ 89'/ Francia
Dirección: Roman Polanski
Guion: Yasmina Reza, Roman Polanski (Novela: Yasmina Reza)
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Pawel Edelman
Reparto: Kate Winslet, Christoph Waltz, Jodie Foster, John C. Reilly

Película mucho más que interesante que desgrana, partiendo de una anécdota, muchas opiniones sobre la naturaleza humana.
Con un formato muy teatral que enriquece mucho la película y la narración, los actores juegan, también formalmente, un papel decisivo. Y, en este caso, el papel es valiosísimo; definitivamente, Kate Winslet ha mejorado tanto que empiezo a perdonarle sus errores de juventud, su actuación es intensa y poderosa, muy alejada de los clichés en los que se había encasillado al comienzo de su carrera.
Jodie Foster tiene el papel más complicado porque en esta secuela de Lord of The Flies, 1.963, Peter Brook, los chicos han crecido y acorralan a la que, supuestamente, defiende los valores ilustrados, la actriz cumple con creces en las fronteras de la histeria y la razón, aunque al final sucumba a la tentación de la matanza, un buen trabajo.
Christoph Waltz y John C. Reilly, especialmente este último, están en los mejores papeles que les he visto.
Pero lo que es cierto es que gracias a la actuación de los cuatro, la película tiene un plus.
Son varias las intenciones del guion, en primer lugar, el humor cumple un papel primordial como queda sobradamente demostrado en los últimos planos de la película. 
Pero ese humor ayuda a contar lo que se quiere contar, y las duras críticas a los valores de la modernidad, situando la película bajo el manto de la postmodernidad son accesorios más bien. Lo que late en cada fotograma de la película es la incapacidad de los seres humanos para lidiar con sus sentimientos y sus decisiones. Lo que realmente explota no son los diferentes puntos de vista sobre el incidente sino el transfondo que subyace en cada relación que se libera en el peor momento posible. Quizás en esta parte hay algún momento forzado en aras de conseguir agilidad y un metraje no demasiado largo; el crescendo, pese a ser bueno, acelera demasiado.
Carnage es una matanza, una carnicería, pero lo que se degüella en esta producción no son valores, son sentimientos; en cuanto cada uno de los personajes deja asomar su intimidad, los demás no dejan asomar un instante de tregua, degüellan a su víctima con la misma ferocidad con la que los niños asalvajados pedían a gritos la sangre de sus oponentes, básicamente por falta de respeto y de compromiso con el otro.
Lo que se refleja es cómo esa falta de compromiso y de empatía puede conseguir que la sociedad se convierta en una carnicería porque ni siquiera dentro de la pareja existe ese respeto y compromiso.
Hay un momento clave que aclara esto, es el momento en el que Michael dice que nacemos solos y morimos solos. Eso acerca su punto de vista a los planteamientos de Hobbes y a los de aquellos que consideran que la naturaleza humana es mala, sólo el miedo al más fuerte evita la guerra social; en Carnage, late la misma opinión sobre la naturaleza humana en la que la ausencia de sentimientos para con el otro despierta lo peor de cada individuo, incluso destruyendo los lazos que los mantienen unidos. Se desata así la guerra de todos contra todos, una carnicería, pero eso sí, con un profundo sentido del humor.

Lo mejor: Los cuatro actores, el humor
Lo peor: Algún desajuste de guion
Buena y recomendable




lunes, 14 de noviembre de 2011

Mientras duermes


Título: Mientras duermes
Año: 2.011/ 107'/ España
Dirección: Jaume Balagueró
Guion: Alberto Marini
Música: Lucas Vidal
Fotografía: Pablo Rosso
Reparto: Luis Tosar, Marta Etura, Alberto San Juan, Petra Martínez, Carlos Lasarte, Pep Tosar, Amparo Fernández, Oriol Genís, Iris Almeida

Balagueró tiene una carrera de luces y sombras en la que pensan más las luces que han sido muchas y esperemos que sigan siendo.
Ésta es su mejor película hasta el momento. He leído críticas en las que se dice que determinado suceso o personaje de la trama no tiene sentido. No estoy de acuerdo con ese análisis, creo que los titulares de los periódicos nos siguen demostrando cada día que lo imposible no existe. De un guion hay que analizar la coherencia interna de sus planteamientos, pero no los planteamientos mismos que son los que el guionista y el director quieren que sean, podemos estar de acuerdo o no, criticarlos o no, pero la posibilidad de que eso exista ya está planteada, a partir de ahí, juzguemos su lógica interna.
Y la lógica interna de este thriller psicológico es poderosa.
Poderosa porque está asentada sobre dos principios muy claros, la definición psicológica de una personaje enseñada en la sucesión de unos cuantos días y el desempeño de uno de los actores más en forma del cine español, Luis Tosar.
Una vez más, Tosar ofrece un catálogo de lo que debe ser una actuación, sencillamente fantástico. Otorga a su personaje de los suficientes matices para que su miedo, sus dudas y su humanidad, que también la tiene, trasluzcan a lo largo de los minutos. Tosar es un actor que ofrece un plus, un plus de naturalidad y de sentido callejero que vivifica sus personajes como pocas veces se ha hecho, dentro o fuera de nuestras fronteras. 
Además el guion ofrece un planteamiento válido e interesante, qué hacer cuando uno se cree merecedor de una felicidad que se le escapa a cada paso. A partir de ahí, la película entronca con los mejores momentos de Hitchcock, la intriga mezclada con la buena caracterización psicológica del personaje principal. Los planos interiores y opresivos, el juego de luces, las casualidades, los desenlaces. Mucho hay en Mientras duermes del mejor cine de suspense.
Al ser una película con semejante peso por parte de Tosar, el resto de papeles pasan un tanto desapercibidos, pero el reparto cumple con su trabajo. Marta Etura juega un rol compensatorio al son de una música divertida e irónica que sirve de resalte de lo que queremos contar dentro de esa Comunidad tipo Álex de la Iglesia, 2.000, en la que cada a uno a su manera juega un papel de culpable dentro de la cabeza de César.
Guion bien montado con un gran trabajo de dirección que ya solo por Tosar, merece la pena. 

Lo mejor: Luis Tosar. El sentido fílmico.
Lo peor: El trailer
Recomendable 


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