lunes, 30 de agosto de 2010

Soul Kitchen


Título: Soul Kitchen
Año: 2.009/99'/Alemania
Dirección: Fatih Akin
Guión: Fatih Akin, Adam Bousdoukos
Música: Pia Hoffmann
Fotografía: Rainer Klausmann
Reparto: Adam Bousdoukos, Moritz Bleibtreu, Birol Ünel, Anna Berdeke, Pheline Roggan, Lukas Gregorowicz, Dorka Gryllus, Wotan Wilke Möhring, Monica Bleibtreu, Cem Akin, Udo Kier, Lars Rudolph

El cine alemán ha dejado en estos dos últimos años bastantes películas de buena factura que tienden a una visión postmoderna de la realidad, personajes autodestructivos que viven vidas desestructuradas y paranoicas que muestran una Alemania joven y disparatada, Berlin Calling de Stöhr, 2.008 y Run, Lola Run, que tiene algunos años más (Tom Tykwer) me parecen los ejemplos más sobresalientes.
Esta comedia de Akin la leo en la misma línea con unas gotas de sus temas de siempre, la inmigración y la falta de adecuación a una realidad extraña.
Esta narración en clave de comedia se aleja de lo que solía hacer este director en sus últimas películas y parece que lo de la comedia no es lo suyo.
Los personajes no tienen mayor nexo de unión que el restaurante sobre el que levitan sus vidas, muchos de ellos no son verdaderos personajes sino contrapuntos para conseguir algún gag gracioso que es repetido hasta una cansina saciedad.
El placer de la comidad y sus conexiones sensuales se han utilizado con muchísimo acierto en cintas como en la cinta de Ang Lee del año 94 Yin shi nan nu (Comer, Beber, Amar) o en la deliciosa Babettes Gaestebud (El Festín de Babette, Gabriel Axel, 1.987) Fatih Akin pretende un algo de esto, una transformación de los personajes a través de la gastronomía pero los resultados no son catárquicos sino un tanto grotescos. Casi todos los personajes están convertidos en giñapos que están al servicio del gag y no al revés, tal y como ocurre en las buenas comedias en las que el personaje no pierde su personalidad por el gag, al contrario. En Soul Kitchen es el gag el que posee al personaje, eso ocurre con los personajes de Illias Kazantsakis  y sus compañeros de faena, el cocinero Shayn Weiss, el pseudo empresario Thomas Newmann y, alcanzando el paroxismo, Frau Schuster vom Finanzamt.
Por suerte los actores, en general, ofrecen buenas interpretaciones, algunas de ellas, como la de Moritz Bleibtreu, salvan al personaje.
Las escenas no se encandenan adecuadamente, no existe mayor nexo de unión entre ellas que una deslabazada historia sobre un restaurante y su dueño que pelean por no ser engullidos en la vorágine circundante. 
La música que se intercala como conciertos ofrecidos en el restaurante resulta, al igual que los gags, fuera de foco y sin mucha conexión con lo que debe ser el centro del asunto, el guión. La trama parece perder el hilo en muchos momentos de la película en virtud de un efectismo y un postmodernismo que no alcanza las cotas de calidad necesarias.
Todas las tramas y subtramas son previsibles, no existe una verdadera lectura de los personajes a través de ellas, lo que es un gravísimo error, una comedia es mucho más que la sucesión disparatada de momentos supuestamente ingeniosos.
Lo mejor: La actuación de Moritz Bleibtreu
Lo peor: El guión
No recomendable.

sábado, 28 de agosto de 2010

Salt



Título: Salt
Año: 2.010/100'/ USA
Dirección: Phillip Noyce
Guión: Kurt Wimmer, Brian Helgeland
Música: James Newton Howard
Fotografía: Robert Elwist
Reparto: Angelina Jolie, Liev Schreiber, Chiwetel Ejiofor, Marion McCorry, Daniel Olbryschki, August Diehl, Daniel Pierce, Hunt Block, Andre Braugher, Olek Krupa, Cassidy Hinkle, Corey Stoll, Vladislav Koulikov, Olya Zueva, Kevin O'Donnell

Está tan fuera de foco Angelina Jolie como en otras interpretaciones en películas de acción que he podido verle. Es curioso el encasillamiento que hace la industria de determinados actores, personalmente, me suena tan raro ver a Angelina Jolie en estos trabajos como ver a Julie Andrews interpretando a una prostituta  adicta de puerto barriobajero argentino. Su cara y su cuerpo parecen pedir otros papeles, quizás más cercanos a Changeling (El Intercambio, Eastwood, 2.008) y menos a Salt o a Wanted (Bekmambetov, 2.008), pero cuando los que arriesgan el dinero la incluyen en tantos y tantos repartos de este tipo será porque el personal va al cine a otras cosas que no son propiamente ver cine. 
En cuanto a la película he de reconocer que no he podido dejar de comparar este trabajo con el que veía ayer también venido de Hollywood, y como lo de ayer era Unthinkable, de Jordan, 2.010, pues esto me ha parecido muy malo.
En primer lugar porque el guión es tan fácil y tan maniqueo que uno no puede dejar de sentir cierta ternura. Es un recurso tan pobre el que se ha utilizado como llenar el asunto de malos, de manera que cualquier giro de la trama puede estar justificado, todavía estoy pensando por qué no utilizaron al propio presidente como uno más de los que se apuntaban a la macroconspiración.
He buscado allá en lo profundo de mi memoria algún rescoldo de credibilidad al asunto y sólo puedo encontrar ciertas reminiscencias a la utopía platónica de una educación alejada de padres y familia que esculpiría a los futuros ciudadanos de un mundo perfecto, esa idea que no es realmente una utopía porque Platón hizo dos intentos por llevarla a la práctica, es tomada para justificar y arrancar este delirio que sólo busca ensayar un par de escenas de persecuciones todavía no ideadas, pero para eso tampoco son ni muy originales ni muy creíbles.
Demasiado pegadas a las letras de James Bond como para poder levantar el vuelo por sí sola, todavía irrita más en el momento en el que el guión camina por la previsibilidad de que la sociedad de referencia del largo es tan buena que hasta convierte en santos a los monstruos.
Lo único que me ha salvado del aburrimiento ha sido la presencia de un actor al que respeto pero que está dilapidando a marchas forzadas el crédito que le había dado, me refiero a Liv Schreiber.
El departamento de pirotecnia, eso sí, se ha ganado el sueldo.
Lo mejor: Dirección técnica de pirotecnia.
Lo peor: El resto, con el guión a la cabeza.
No recomendable





Unthinkable


Título: Unthinkable
Año: 2.010/ 97'/ USA
Dirección: Gregor Jordan
Guión: Peter Woodward
Música: Graeme Rewell
Fotografía: Oliver Stapleton
Reparto: Samuel L. Jackson, Michael Sheen, Brandon Routh, Carrie-Anne Moss, Gil Bellows, Stephen Root, Martin Donovan, Necar Zadegan, Yara Sahidi, Sasha Roiz, Benito Martínez

Poderosa película que hay que ir desmenuzando paso a paso para poder contar todo lo bueno y algo no tan bueno que posee este largo.  El guión es primoroso porque trata con mucho acierto de un tema fundamental en el ser humano desde que el mundo es mundo, estamos ante una brillante reflexión en torno a si el fin justifica los medios, o dicho de otro modo, qué está dispuesto a hacer el ser humano para conseguir algo terriblemente valioso.
Lo que está en juego en la trama no es tanto si explota una bomba o no, eso es lo accesorio, el envoltorio, lo verdaderamente importante es preguntarnos si una sociedad de derecho lleva hasta sus últimas consecuencias el hecho de autolimitarse por ese sistema o existen, por el contrario, límites para esas propias trabas.
Es un gran acierto por parte de los que firman este trabajo haber dedicado lo justo a la trama de terrorismo, el noventa por ciento del largo es el proceso de interrogatorio en el que están representados diferentes reacciones y posiciones que cabría esperar ante un dilema moral tan extremo como el que este guión plantea. Es allí donde se juega la verdadera partida acercándose a una estructura casi teatral. Los actores juegan, debido a eso, un papel extremadamente importante, existen guiños y muecas que dicen más que miles de otras producciones.
Hipocresía, realismo y practicidad, entereza, desesperación, venganza,... multitud de valores y soluciones recorren la narración de escena en escena alcanzando un clímax que conduce al conjunto del largo a una altura cinematográfica importante, de las más interesantes que he podido ver en meses. El gran culpable de esto es el guionista que ha dado con la clave de uno de los aspectos más interesantes e importantes con los que se enfrenta el mundo hoy en día, pero no es exclusivo de nuestro tiempo, como decía es un tema universal e intemporal porque el meollo se podía colocar tanto en la Alemania del treinta y tres como en la Bosnia de los noventa o en la Ruanda del año noventa y cuatro. ¿Qué somos capaces de hacer no sólo por salvaguardar nuestra sociedad sino por salvar la vida de los que amamos?
Existen dos lecturas acerca de esta tremenda narración, podemos ver el vaso medio vacío y creer que la narración nos pone en alerta sobre los posibles defectos del sistema y que hacen falta más perros, verjas más altas y leyes más duras para proteger la sociedad o podemos ver el vaso medio lleno y creer que aquellas comunidades que se rigen por el imperio de la ley siempre lo harán a pesar de que eso signifique su propio aniquilamiento. Ambas lecturas dependerán de algo más que del estado de ánimo del espectador.
Sorprende que una película de la industria de Hollywood ponga en el mercado una película tan exigente y con mucha más reflexión que acción, ojalá que el ejemplo cunda.
En cuanto a los actores, Samuel L. Jackson encarna con mucho oficio y tablas uno de los papeles más difíciles que he visto últimamente, pasa la prueba con buena nota y dota a su desagradable personaje de una serie de matices que lo enriquecen poderosamente. Mención aparte merece Michael Sheen, su actuación es electrizante y merecedora de premios mayores que la misma película. También merece y mucho la pena ver a Carrie-Anne Moss alejada de su hierática interpretación en Matrix convirtiéndose en una actriz con mayores y mejores registros aunque es la más floja de este trío de protagonistas principales.
Habrá que seguir muy muy de cerca los guiones de Peter Woodward que, siendo más conocido como actor, se ha descolgado con un trabajo impecable.

Lo mejor: El guión
Lo peor: Algunos secundarios
Muy recomendable.




domingo, 22 de agosto de 2010

The Syrian Bride (La Novia Siria)


Título: The Syrian Bride (La Novia Siria)
Año: 2.004/96'/ Israel
Dirección: Eran Riklis
Guión: Eran Riklis, Suha Arraf
Música: Cyril Morin
Fotografía: Michael Wiesweg
Reparto: Hiam Abbas, Makram Khoury, Clara Khoury, Ashraf Barhom, Eyad Sheety, Evelyn Kaplun, Julie-Anne Roth, Adnan Tarabshi.
Bienintencionada película con una estructura narrativa lineal que no tiene apenas aderezos que distraigan de la tensión principal intenta denunciar una situación grotesca, se consiguen a medias los objetivos y de forma minimizada porque existen suficientes errores en la película para echar por la borda el trabajo bien hecho que hay.
En la estructura elegida para contar la película hay tres partes claramente diferenciadas. En la primera parte se narran los preparativos de la boda y se presentan los personajes con notas de introspección psicológica bien contadas. Son los mejores momentos del largo y nos hacen soñar con una película de cierta altura y buenas pretensiones. La coralidad en esta primera parte ayuda a que el ritmo sea intenso y a que la planificación de las situaciones se haga de forma ágil y coherente.
La segunda parte abandona las notas de caracterización de los personajes dando cabida a una cámara más costumbrista que nos enseñan el día a día de los caracteres principales y alcanza la madurez de las tensiones entre los personajes que habían sido presentadas previamente. El ritmo decae un poco y hay un cierto impass en el guión a la espera de que la resolución de los conflictos elija un camino u otro.
Pero en la tercera parte, aquella en la que se denuncia de forma más explicíta la situación legal tan absurda que viven los personajes, las expectativas iniciales se pierden por completo. Muchos de los personajes que apuntaban buenas maneras caen en arquetipos tan vagos que no merecen interés, otros van más allá y desaparecen por completo de cámara. Aparecen nuevos personajes que están muy mal interpretados, es el caso de la Julie-Anne Roth que destroza el papel de oficial de la Cruz Roja.
El guión se pierde definitivamente por caminos comerciales buscando más una salida honrosa al entuerto y cerrando de forma precipitada y sin sentido los conflictos en los que se centraba la primera parte. A pesar de que el metraje no es muy largo, en esta tercera parte el cansancio de la cámara y el mal guión hacen desesperar por lo mucho que se retrasa el final.
Las intenciones de contar una historia de corte humano se van al traste por la nula caracterización de las personas que sufren la injusticia y por la falta de calidad de un guión que no explota sus virtudes por querer caminar por senderos trillados en los que no se tiene nada nuevo que aportar.
Lo mejor: Los primeros quince minutos
Lo peor: Julie-Anne Roth
No recomendable






sábado, 21 de agosto de 2010

Franklyn

Titulo: Franklyn
Año: 2.008/97'/ Gran Bretaña
Dirección: Gerald McMorrow
Guión: Gerald McMorrow
Música: Joby Talbot
Fotografía: Ben Davis
Reparto: Ryan Phillippe, Eva Green, Sam Riley, Bernard Hill, Georgia MacKenzie, Susannah York

Recuerdo a bote pronto unas cuantas películas en las que existe el mismo transfondo que en Franklyn, la enfermedad mental como huida hacia delante. La construcción de una realidad alternativa como solución a los problemas que acechan entre los demonios cotidianos.
El hecho de que la originalidad no sea el fuerte del guión de este metraje, por lo menos en sus líneas gruesas, no debe distraernos de que sí que existen elementos argumentales interesantes que tienen aciertos suficientes como para merecer detenerse un instante a analizarlos.
Me ha parecido muy digna la forma en la que se ha trabajado el recurso de los mundo paralelos, aparte de la elegancia estética del gotismo de Meanwhile City, hay un suave ir y venir del aquí al allí que le da ritmo y oficio a la narración.
La trama resulta un tanto previsible y es una pena que se juegue con el resultado efectista que se presume va a tener en el espectador. Pero otro acierto que existe en este guión es el engarce de dos historias que sirven de conexión entre ambos mundos. Cada una de las historias, la principal y la accesoria, pertenecen a cada mundo y en teoría no existe mayor nexo de unión entre ellas que las casualidades que el guión va apuntando sobre una u otra. Hay una hilación entre ambas, pero exclusivamente al origen de ambas, no en cuanto a su naturaleza o su desarrollo. La idea que ha tenido el director y guionista al intentar enlazar ambas historias es muy ocurrente y supone un momento de brillantez del guión, otra cosa es que la manera en cómo se ha hecho deje bastante que desear y sea una concesión a la galería y a los supuestos gustos de la supuesta mayoría.
En cuanto a los actores hay que destacar y mucho a Eva Green, la Isabelle de The Dreamers de Bertolucci (Soñadores, 2.003) por encima de un apagado Ryan Phillippe y un mortecino Sam Riley, Eva Green dota a su personaje, Emilia Bryant de un esteticismo que es difícil que no cayera en el manierismo, su actuación tiene mucho de acierto en ese empeño. Menos me ha gustado en su versión de Sally, pero es que el papel tiene mucha menos fuerza y quizás las líneas no requieran otra cosa que lo que Eva Green ha hecho. Con respecto a Sam Riley, me parece un acierto por parte del responsable del casting porque su imagen es coherente con el rol que debe desempeñar, sin embargo su actuación resulta falsa y fingida en muchas escenas claves. Ryan Phillippe cumple sin más con su papel y no ofrece síntomas de mejoría con respecto a anteriores papeles.
La eterna lucha entre que ha tenido el hombre desde hace mucho tiempo con respecto a discernir la realidad y lo que no es realidad, ha llevado no sólo a poderosos libros y ensayos filosóficos, sino también a increíbles guiones cinematográficos en los que los seres humanos intentan luchar contra sí mismos y contra la realidad para acabar de saber cuál es su naturaleza y la de ellos mismos. 
Resulta una pena que este guionista que demuestra dotes evidentes haya preferido encaminarse por lo fácil en vez de regalarnos algo con mayor enjundia porque hay leves, tenues y sinuosas muestras de ello a lo largo de la producción.
Para terminar sólo una palabra para la banda sonora que tiene los mismos aciertos y defectos que el guión.
Lo mejor: Lo que sugiere el guión, Eva Green
Lo peor: Las decisiones que el guión va eligiendo
Pasable.



Bringing Up Baby (La Fiera de Mi Niña)

Título: Bringing Up Baby (La Fiera de Mi Niña)
Año: 1.938/102'/ USA
Dirección: Howard Hawks
Guión:  Dudley Nichols, Hagar Wilde
Música: Roy Webb
Fotografía: Russell Betty
Reparto: Katharine Hepburn, Cary Grant, Charles Ruggles, May Robson

De una película dirigida por Howard Hawks en la que, además, están Katharine Hepburn y Cary Grant todo lo que se puede decir es bueno. He vuelto a ver esta película porque hace unos días tuve la oportunidad de hacer lo misno con What's Up Doc? (¿Qué me pasa Doctor? Bogdanovich 1.972). Como sabía que se trataba de un homenaje a esta película decidí repasar la de Hawks y las diferencias son grandes. Para empezar la interpretación de Katharine Hepburn; desde mi punto de vista, Hepburn hace una interpretación  soberbia de una jovencita enamoradiza que no sabe muy bien a qué juega, no parece tener mayor objetivo que resolver el problema inmediato que se le presenta, eso sí, con el paleontólogo a su lado porque se ha encariñado de él, sabe que es el hombre de su vida. La interpretación de Barbra Streisand es diametralmente diferente. Para mí su desempeño es más cercano a una bala perdida que decide jugar con los sentimientos de las personas en su propio provecho. Ese matiz que yo he percibido hace que un papel y otro no tengan nada que ver. La actuación de Katharine Hepburn supone, siempre hablando de lo que yo he percibido, que ella pone en juego sus propios sentimientos, la de Streisand es justo lo contrario, juega con los sentimientos de los que le rodean porque el objetivo primordial parece ser el propio juego, no un enamoramiento adolescente. La diferencia de edad entre los dos personajes, lo que el guión nos dice acerca de la edad de una y otra, también juega a favor de lo que digo. Mientras la Susan Vance de Howard Hawks parece una adolescente que, como ella mismo dice, se ha enamorado por primera vez, la Judy Maxwell de Bogdanovich viene de vuelta y media de recorrer unas cuantas universidades norteamericanas. A la inversa me ocurre con los protagonistas masculinos, mientras David Huxley es un hombre que se va enamorando de Susan a lo largo de la trama pero sin perder nunca su personalidad, Howard Bannister es un pelele en manos de Judy que se ve literalmente atrapado en sus redes. Muy diferentes.
Al margen de eso no cabe duda que Bringing Up Baby es una de las cimas de las comedias de todos los tiempos, la inteligencia de sus gags y de cómo todas las tramas secundarias se engarzan y se subordinan a la principal es un ejemplo para todos los guionistas del mundo.
El guión con el que trabaja Howard Hakws está tan bien hilvanado que no parece haber un sólo fleco colgando. En What's Up, Doc?, sin ser una mala película, la sensación es muy diferente.
Lo mejor: El guión, Howard Hawks, Katharine Hepburn y Cary Grant
Lo peor
Imprescindible




jueves, 19 de agosto de 2010

Gwai-wik (Re-cycle)


Título: Gwai wik (Re-cycle)
Año: 2.006/108'/ Hong Kong
Dirección: Pang Brothers
Guión: Cub Chin, Oxide Pang Chun, Danny Pang, Sam Lung, Thomas Pang
Música: Payont Permsith
Fotografía: Decha Srimantra
Reparto: Angelica Lee, Lawrence Chou, Siu-Ming Lau, Rain Li

Esta película se asienta en un guión desastroso. Tiene una absoluta falta de originalidad, son millones las obras de arte, pictóricas, literarias y cinematográficas en las que se utiliza el recurso de traer a la vida lo que un creador imagina. En todo caso quizás este punto sea el menos problemático de esta infumable película porque lo que es malo no es tanto la falta de originalidad sino la trivialidad, mal gusto y falta de sentido estético con lo que ese recurso fácil está contado.
Existe un pequeño claro en tanta oscuridad y es la referencia del guión a los mundos oníricos que surgen de la imaginación de los creadores y que nunca ven la luz, mostrar cómo serían esos mundos posibles al estilo de lo que Leibniz pudo haber imaginado con esos mundos probables tiene su cosa, pero ese posible camino se trunca en el momento en el que se gestiona la idea como si a la pobre protagonista la hubieran encerrado en una casa del terror, no muy cutre, pero casa del terror al fin y al cabo.
Hay que contar, debo contar, que allí se encuentra con la que hubiera sido su hija si no hubiera abortado años ha, eso ya es casi rozar el mal gusto.
De la pobre Angelica Lee no es posible decir mucho, nos quedamos con la sensación de que no es una buena actriz, en su descargo hay que saber que el cúmulo de grititos y gruñidos en los que se resume su actuación tampoco posibilita un juicio; también es cierto que cuando tiene que hablar o mostrar cierta expresividad, se acerca mucho al desempeño de Chuck Norris en Slaughter in San Francisco, (El Tigre de san Francisco, Wei Lao, 1.974). Lo que sí que es seguro es que, a tenor de la cara que pone durante el largo, no acabó de comprender el guión.
Hay unas indudables dotes por parte de los que ponen el nombre en los títulos de crédito por los efectos especiales y existen muestras de ello, pero los efectos especiales son el aderezo de la ensalada, aquí, como la sustancia de la ensalada es tan pobre, los efectos especiales me han pasado desapercibidos.
El susto por el susto no conduce a nada si no se rellena y acompaña de la tensión narrativa necesaria para que sepamos de qué y por qué nos debemos asustar. Las escenas del interior del apartamento de la escritora, de quien cuesta saber por qué tiene tanto éxito con las frases tan pobres que le vemos escribir, parecen calcadas de los trabajos anteriores de estos directores. Más que una evolución de sus maneras parece haber habido una involución.
Todo ello ha sido floreado con una banda sonora tan poco elaborada que produce una profunda lástima.
En todo caso, lo que merece un análisis detallado es un guión tan plano, falto de recursos y desestructurado que difícilmente pasaría la prueba del algodón. No sabemos qué nos querían contar ni cuál es la intención de juntar todas esas escenas. La concatenación sinsentido de cosas que aparecen y desaparecen en los espejos, de llamadas telefónicas de Darth Vader, de pelujos extralargos en los lavabos no dejan de ser recursos manidos hasta la saciedad o novedades de dudoso gusto.
Hay directores que se empeñan en tener que hacer películas con una periocidad tal que es normal que la creatividad se resienta, lo que pasa con los cómicos que dan el salto a la pequeña pantalla, es imposible mantener un nivel de creatividad y originalidad cuando se excede uno en la cantidad.
Lo mejor: ?
Lo peor: Guión y Angelica Lee
No recomendable


miércoles, 18 de agosto de 2010

Se-i-bing Ma-i Wa-i-peu (Secret)


Título: Se-i-bing Ma-i Wa-i-peu (Secret)
Año: 2.009/110'/ Corea del Sur
Dirección: Yoon Jae-goo
Guión: Yoon Jae-goo
Reparto: Joon- seo Bang, Seung-won Cha, Tae-goo Eon, Hye-rin Joo



Estupenda película que ha sido la más taquilleras del año 2.009 en Corea del Sur. Este thriller me recordó en algunos aspectos a Primal Fear (Las Dos Caras de la Verdad, Gregory Hoblit, 1.996), sobre todo por las últimas escenas y esa constante indefinición en las características de los personajes con constantes vueltas y revueltas a la trama.
Tiene algunos defectos el guión, especialmente en el personaje femenino principal de quien no acabo de entender alguna reacción. Sobra, además, una última escena que no añade nada y cuyo valor quedaba suficientemente explicado a lo largo de la trama.
A pesar de esos dos pequeños lunares en el guión, el trabajo de Yoon Jae-goo merece la pena porque consigue armar una interesante narración con múltiples personajes atractivos que engarzan sus historias a la perfección escapándose de los estereotipos que la industria de Hollywood nos suele ofrecer en este tipo de historias.
Lo que me resultó especialmente atractivo fue el conjunto de las relaciones que se establecen entre los diferentes personajes que, de dos en dos, tejen un entremado de situaciones muy rico en aspectos y matices, algo de agradecer en el cine actual. La relación entre los dos policías que llevan el peso de la investigación, las relaciones del matrimonio principal, la del mafioso con sus allegados, la de los ladrones entre ellos, todas están escritas con naturalidad y con la suficiente sensibilidad para ser creíbles y reconocibles.
La película no busca mayores objetivos que obtener un thriller de considerable altura en la que el toque personal se ajusta a una reflexión en torno a la venganza y al perdón. Los caracteres principales, en esa red de sentimientos que se desarrollar en el largo, tienen deudas pendientes todos con todos, viejas y nuevas cuentas que se van abriendo o cerrando de forma interesante. Escapando de lo accesorio, existen los suficientes alicientes para poder ir viendo cuáles son las ideas del guionista director en torno a la naturaleza de la venganza y del perdón, tal y como decía.
La ambientación, la fotografía y la banda sonora ayudan a crear el ambiente que el director desea. Los rincones oscuros y depresivos de una urbe asiática contemporánea están al servicio de enriquecer la comprensión de los porqués de las acciones de los personajes, otro acierto.
Sacando, por tanto, los pequeños lunares es un thriller que supera la media de sus compañeros de generación.
Por último es difícil encontrar una actuación mala, el reparto funciona y mucho en toda su extensión aunque también es verdad que nadie destaca sobremanera.
Lo mejor: La veracidad del entramado sentimental entre los personajes.
Lo peor: Algunos fallos de guión.
Recomendable
Como sé que tenéis el coreano muy olvidado os dejo este trailer para que practiquéis


martes, 17 de agosto de 2010

Sorry, Wrong Number (Voces de Muerte)


Título: Sorry, Wrong Number (Voces de Muerte)
Año: 1.948/89'/ USA
Dirección: Anatole Litvak
Guión: Lucille Fletcher
Música: Franz Waxman
Fotografía: Sol Polito
Reparto: Barbara Stanwyck, Burt Lancaster, Ann Richards, Wendell Corey

Cuando un guión es sólido, pasan estas cosas, todo casa como en un reloj. Son interminables las buenas películas que Anatole Litvak ha dirigido pero, probablemente, ésta sea una de las mejores. En esta producción nos encontramos todos los elementos necesarios para una gran película de cine negro.
Algo frecuente en este tipo de género y que ha sido un elemento en los intentos modernos para imitarlas (por ejemplo en Match Point, Woody Allen 2005) es la diferencia social entre víctimas y verdugos. Estados Unidos ha sido, secularmente, un país donde esas diferencias se trangreden con facilidad, sin embargo ha habido por parte de ciertos sectores de esa sociedad, la necesidad por apartarse del común de los mortales. Barbara Stanwyck realiza un excepcional trabajo en la acomodada y singular hija de un magnate farmacéutico que recibe un castigo que el guión nos hace pensar si merecido o no.
La narración es singularmente acertada, existe una claustrofobia asfixiante en el modo en el que la protagonista va tirando del hilo de la madeja desde su propia habitación.
Los flash back son magistralmente usados para descargar la tensión y poner el contrapunto necesario que, además, maneja los ritmos con acierto.
Existe otro factor que no se puede pasar por alto y que es algo común en los guiones de esa época y son las referencias psicoanalíticas debido al impresionante éxito de las teorías de Freud por aquellas alturas.
El verdadero protagonista de la tensión es el teléfono, usado por todos los protagonistas de la película se convierte en el motor y en el nexo de unión de todos los personajes, los equívocos al teléfono, la despersonalización de las relaciones sociales con la entrada de mecanismos que sustituyen el cara a cara es una nota importante en el film. Las conversaciones que mantiene la protagonista a través del aparato dan cuenta de esa angustia por no poder tener toda la información ya que el aparato aleja más que acerca.
Las relaciones entre hija, padre y yerno recuerdan a los westerns en los que el terrateniente de cabezas de ganado peleaba porque su fortuna no cayera en manos de indeseables.
Otro atractivo de este gran guión es el juego de cazador cazado que establece unas curiosas tensiones entre el espectador y la narración, no existen maniqueísmos fáciles y los personajes son lo suficientemente vivos como para tener variados, humanos y creíbles registros. Para mí éste es el mayor acierto de Fletcher porque consigue humanizar sus personajes hasta límites inalcanzables para los guiones actuales.
Lo mejor: El guión
Lo peor: Algún secundario que otro no está a la altura
Muy recomendable.



sábado, 14 de agosto de 2010

What's Up Doc? (¿Qué Me Pasa, Doctor?)


Título: What's Up Doc? (¿Qué Me Pasa Doctor?)
Año: 1.972/ 94'/ USA
Dirección: Peter Bogdanovich
Guión: Buck Henry, David Newman, Robert Benton
Musica: Artir Butler
Fotografía: Laszlo Kovacs
Reparto: Barbra Streisand, Ryan O'Neil, Kenneth Mars, Austin Pendelton

Interesante comedia de enredo cuyo valor reside más en el reconocimiento a las grandes comedias de Howard Hawks y a los grandes del cine mudo que en sus propios valores. Los enredos llenos de golpes y equívocos propios de las producciones previas al sonoro encuentran remedos en esta interesante comedia que cumple con los objetivos que se propone aunque con nubarrones.
Existen buenas maneras de dirección, muy bien un Bogdanovich que da buena cuenta de su saber hacer con algunos planos especialmente acertados y otorgando importancia al ritmo que no decae en ningún momento, más bien al contrario.
Los actores son otra historia, la pareja protagonista está muy lejos de aquellas que protagonizaron este tipo de comedias en los años treinta y cuarenta, ni Ryan O'Neil es Cary Grant ni, muchísimo menos, Barbra Streisand es Katherine Hepburn. Uno de los graves problemas del largo está, precisamente, en la actriz principal que no acaba de convencer en su actuación. Cierto es que no recuerdo una buena actuación de esta cantante metida a actriz y todavía siento escalofríos cada vez que recuerdo The Princes of Tides (El Príncipe de las Mareas, Barbra Streisand, 1.991), en esta ocasión no destroza su papel pero no aprovecha el maravilloso personaje que tiene entre manos.
Los secundarios, en cambio, ofrecen un buen dessempeño en cada uno de los delirantes personajes que les toca dar vida, personajes buscavidas, paranoicos o simplemente sombras en colores de aquellos que pululaban alrededor de Chaplin, Buster Keaton o Harold LLoyd.
Lo mejor: Bogdanovich
Lo peor: Barbra Streisand
Interesante


viernes, 13 de agosto de 2010

Despicable Me (Gru, Mi Villano Favorito)


Título: Despicable Me (Gru, Mi Villano Favorito)
Año: 2.010/95'/ USA
Dirección: Sergio Pablos, Pierre Coffin, Chris Renaud
Guión: Ken Daurio, Cinco Paul
Música: Hans Zimmer
Animación


A menudo las cintas destinadas al público infantil suelen jugar con una visión del mundo en la que las cosas deben estar muy claras, los buenos son muy buenos y los malos ya se sabe. Es de agradecer que este guión juegue a someter a las mentes inquietas de sus clientes a un desafío mayor. Considerar que el mundo no es un lugar tan simple como para creer que todo se reduce a lo blanco y lo negro, no sólo es justo, también es necesario para la maduración de conceptos necesarios para desempeñarse en los años que vienen por delante.
En Despicable Me encontramos un paso más allá de lo que suele ser usual en este tipo de productos, la posibilidad de lidiar con caracteres multifacéticos que ahora son de una manera pero pueden cambiar.
Ese ha sido el principal atractivo de la cinta, un guión aprovechable que intenta dar una visión original sobre una idea muy trillada, como los buenos sentimientos pueden ablandar rocas.
Ese precepto básico se ve adornado con elementos que funcionan pero que no son originales. Muchas de las escenas recordaban a la famosa factoría ACME, alguno de los personajes recordaba sospechosamente a otros que han tenido mucho éxito en otros formatos, los ayudantes amarillos de Gru traían a la memoria a Roald Dahl...
A pesar de que la originalidad no es uno de los fuertes de esta producción sí que el resultado final tiene una dignidad y un peso suficientes como para destacarla sobre la media de las películas destinadas a pequeños.
Lo mejor: El guión, la banda sonora
Lo peor: Falta de originalidad
Pasable




martes, 10 de agosto de 2010

The Sorcerer's Apprentice (El Aprendiz de Brujo)


Título: The Sorcerer's Apprentice (El Aprendiz de Brujo)
Año: 2.010/111'/ USA
Dirección: Joel Turteltaub
Guión: Lawrence Konner, Matt Lopez, Mark Rosenthal
Música: Trevor Rabin
Fotografía: Bojan Bazelli
Reparto: Nicolas Cage, Jay Baruchel, Teresa Palmer, Alfred Molina

Hay una escena de esta película que quizás merezca la pena el esfuerzo de ver el resto de la misma, me refiero a la recreación de la famosa escena del ratón Mickey utilizando los poderes recién adquiridos de su maestro para hacer las tareas de limpieza del local de trabajo. El protagonista de esta película se ve en el mismo trance y decide hacer lo mismo que Mickey, personalmente esa escena me ha salvado la película por lo bien lograda que está y las connotaciones que posee.
El resto es bastante prescindible porque no tiene ni una pizca de interés más allá de cuatro efectos especiales y cuatro chistes no muy bien contados.
Nicolas Cage es un actor al que respeto mucho por los papeles tan importantes que ha hecho en otros momentos, pero sus últimas elecciones parecen marcadas más por sus problemas con hacienda que por sus dotes interpretativas. Un desperdicio para un actor de esta talla.
Teresa Palmer tiene cara para el cine y en otras películas recientes se puede ver que también tiene tipo para esto, otra cosa es si esa cara puede llegar a ser una grande del cine, de momento yo apostaría que no.
De Alfred Molina casi podría decir lo mismo que de Nicolas Cage, es un gran actor que ha sido encasillado por Hollywood en papeles de villano en producciones de superhéroes y el resultado es que su carrera se ve empañada por cosas como ésta.
De los protagonista ya sólo nos queda Jay Baruchel que posee un buen repertorio de tics y gestos para actuar pero me queda la sensación de que los usa en los momentos equivocados.
Monica Bellucci le ha dado al cine unos bellos primeros planos pero nunca actuaciones solventes.
La grandilocuencia que Hollywood usa para estas narraciones no engrandece estos guiones que, por otro lado, tienen unas líneas generales tan previsibles que podríamos contar la película escena por escena si hemos visto dos de este estilo y nos dejan ver el trailer. Los equipos de guionistas tienen que trabajar sobre modelos tan prefijados que el margen de originalidad que se permiten es muy pero que muy limitado.
Las hemos visto peores pero desde luego ya casi se me ha olvidado por completo lo que acabo de ver, recuerdo unos niños comiendo palomitas, recuerdo unas cuantas explosiones pero poco más.
Lo mejor: La belleza de Nueva York de noche
Lo peor: Ni pizca de originalidad
No recomendable



domingo, 8 de agosto de 2010

Micmacs à Tire-Larigot (Micmacs, un Gran Follón)


Título: Micmacs à Tire-Larigot (Micmacs, un Gran Follón)
Dirección: Jean-Pierre Jeunet
Guión: Jean-Pierre Jeunet, Guillaume Laurant
Música: Raphäel Beau
Fotografía: Tetsuo Nagata
Reparto: Dany Boon, Yolande Moreau, Marie-Julie Beaup, Dominique Pinon


El lenguaje de Jeunet es uno de los más originales y de su objetivo han salido ya clásicos como Amélie, 2.001, o Delicatessen 1.991, sin olvidarnos de La Cité des Enfants Perdus (La Ciudad de los Niños Perdidos, 1.995). En esta ocasión se reconoce el sentido estético de Jeunet, ese abigarramiento cercano al surrealismo, personajes de otras épocas marcados por una extrema sensibilidad que les hace ser diferentes de los demás. A menudo sólo son presas en un mundo exento del romanticismo de la cámara de Jeunet, pero acaban imponiendo sus sueños en una realidad que no está para cuentos de hadas. Desde esa perspectiva, sus guiones son un tanto repetitivos porque siempre nos cuentan lo mismo. Personajes sensibles, aniñados, surrealistas, personajes apeterpaniados que abren a codazos una esquina en la dura materialidad para hacerse un hueco, su hueco. De ahí derivan parte de los problemas de este largo, ya lo hemos vista, suena a Amélie por las cuatro costuras, y no lo digo solamente por la estética, me refiero al guión.
El mundo de Jeunet es tremendamente individualista porque el personaje no acaba cambiando el mundo, acaba adaptándolo a sus gustos para que sus sueños tengan cabida. Esto que se hizo de una forma tan primorosa en Amélie, no se consigue con Micmacs. Para empezar Dany Boon no es Dominique Pinon. Este último le va como anillo al día a los guiones de Jeunet algo que Boon no consigue, comenzando por el físico.
La trama está plagada de esos momentos Jeunet con su característico sello pero no es su primera película y por tanto, creo que falta evolución de conceptos y de estilos para que sus películas sean consideradas al igual que fueron las anteriores.
Ni siquiera Jeunet salva la mediocridad del cine francés de las últimas décadas donde sólo algunos pocos títulos merecen la pena.
Lo mejor: Destellos estéticos de Jeunet, Dominique Pinon.
Lo peor: Más de lo mismo
No recomendable.



The Human Centipede (First Sequence)


Título: The Human Centipede (First Sequence)
Año: 2.009/ 90'/ Holanda
Dirección: Tom Six
Guión: Tom Six
Música: Patrick Savage, Holeg Spies
Fotografía: Goof de Koning
Reparto: Dieter Laser, Akihiro Kitamura, Ashley C. Williams, Ashlynn Yennie

Cada vez que me dispongo a ver una película de terror sé que voy a salir defraudado por muchas buenas críticas que acompañen al producto. La plaga de malos guiones que asola al mundo occidental tiene en este subgénero una mortandad cercana al cien por cien. Tom Six sabe que para que una película tenga un cierto público asegurado, nada mejor que utilizar el efecto Haneke, que uno se sienta a disgusto con lo que está viendo, que la cámara agreda la sensibilidad del espectador a base de una buena dosis de esperpento quirúrgico. En principio la idea puede ser tan buena o tan descabellada como cualquiera, el problema no está ahí, el problema es cómo se narra la historia y ahí la película no alcanza los mínimos exigibles.
Para empezar porque el desarrollo es tan plano, monótono y recurrente como la de cualquier producto de serie B. Exactamente el mismo, chicas solas y perdidas en un bosque, maníaco que vive sólo y apartado que aprovecha su oportunidad, imaginad el resto porque no es fácil.
La ruina de disposición plana de los medios narrativos todavía se ve empeorada por la mala interpretación de los actores a excepción de Dieter Laser al que se le notan más tablas. Aunque también es justo decir que la presencia de Dieter Laser ya cumple con creces lo que el papel le pide. El resto está por debajo de lo que se pide.
Una idea original puede ser un buen comienzo pero si todo lo demás flojea, la idea acaba pareciendo grotesca, y en este caso Tom Six roza lo grotesco en algunas escenas especialmente mal paridas y mal conseguidas.
Sigo pensando que desde Alien (Ridley Scott, 1.979) no he visto ninguna gran película de este género que la haya sobrepasado.
Lo mejor: No es muy largo
Lo peor: El guión, los actores
No recomendable


jueves, 5 de agosto de 2010

A Ojos Cerrados


Título: A Ojos Cerrados
Año: 2.010/ 65'/ Costa Rica
Dirección: Hernán Jiménez
Guión: Hernán Jiménez
Música: Álex Catona
Reparto: Carol Sanabria, Anabelle Ulloa, Carlos Luis Zamora




Hernán Jiménez, personaje polifacético de la cultura costarricense, ha conseguido narrar una historia llena de grandes momentos hechos con la sencillez y el buen oficio del sentido común y la sensibilidad. Si además de eso tenemos en cuenta la escasez de medios con los que ha contado, no deja de ser tremendamente meritorio el trabajo que ha conseguido este director.
Su guión posee la ventaja de tocar temas universales, el amor y la muerte, que tantas y tantas veces han sido unidos. Con semejantes pretensiones hubiera sido fácil haber caído en lo simplón, en lo fácil, sin embargo esta producción consigue lo contrario, a partir de una apuesta clara y a pecho descubierto consigue dar una visión íntima, personal y sincera a su narración. El triángulo que se dibuja en la pantalla tiene tres polos claramente definidos que se sostienen gracias al que está en el centro de los otros dos, el que supone el equilibrio. El mundo se viene abajo, el caos se instala en ese pequeño paraíso, los otros dos ángulos amenazan con el fin, pero poco a poco, de manera silenciosa y natural crearán un orden generado por el ofrecimiento del uno al otro de forma desinteresada, eso que llamamos amor. Se resuelve la crisis con una fe ciega en el otro, con los ojos cerrados.
La apuesta estética, cercana al minimalismo, atrae desde el primer momento porque la habilidad con la que la cámara transmite la sensibilidad del director es mucha. Para acabar de redondearlo, la banda sonora juega, en muchas escenas, un rol tan importante que sin ella parecería que fuera más hueca.
Quizás se pueda decir que es una apuesta demasiado esteticista como para ser considerada un largo en toda la extensión de la palabra pero dado que el cine busca narrar bellamente historias, se puede decir que el temor desaparece casi a las primeras de cambio.
Sin duda estamos ante un ejemplo de que el cine y los cineastas necesitan buenos guiones y no sólo de montañas de dólares para hacer su trabajo, por suerte para nosotros, existen estos ejemplos pequeños pero valiosos que siguen recordándonos que la belleza no conoce dinero.
La forma en la que se retrata Costa Rica, la forma en la que los personajes se van contagiando de la exuberancia de los paisajes que les rodean, merece ser vista con detenimiento. Los sentimientos que se despiertan entre los dos personajes principales están rodeados y crecen en esos verdes infinitos que se abren a través de esos momentos de road movie que tiene la película.
También tiene comedia, de trazo fino e inteligente, comedia de la humana, de la de siempre, de la que ha hecho grandes a algunos directores de los de blanco y negro, porque por encima de todo es una película muy inteligente y un gran favor al cine.
Lo mejor: El guión, la banda sonora
Lo peor: Puede parecer, por momentos, un ejercicio.
Recomendable

miércoles, 4 de agosto de 2010

Kûki ningyô. Air Doll. (Muñeca de Aire)


Titulo: Kûki ningyô. Air Doll. (Muñeca de Aire)
Año: 2.009/125'/ Japón
Dirección: Hirokazu Koreeda
Guión: Hirokazu Koreeda (Historia: Yoshiie Goda)
Música: World's End Girlfriend
Fotografía: Pin Bing Lee
Reparto: Arata, Du-na Bae, Sumiko Fuji, Itsuji Itao

Nadie a estas alturas va a descubrir a Hirokazu Koreeda y si no lo ha hecho debe ver lo antes posible, After Life (Wandafuru Raifu, 1.998), Nobody Knows (Dare Mo Shiranai, 2.004) y Still Walking (Aruitemo, Aruitemo, 2.008). Air Doll, su última película, es, a pesar de las sombras que contiene, un ejercicio de sensibilidad que demuestra el buenhacer de este director y la calidad de sus guiones.
Digo sombras porque las hay, especialmente hacia el final del largo, en el momento en el que se deben resolver las líneas argumentales, allí hay alguna indecisión y, sobre todo, un declive de una historia que en su primera hora larga sobresale.
La historia es un desarrollo clarividente de la anécdota de una historia que no sale de la pluma del director. En ese arranque veo muchas de las cosas que están en el Koreeda que admiro; sensibilidad, clase, maestría con la cámara, originalidad, ritmo...
La historia, a pesar de su minimalismo narrativo y de medios, se mete en terrenos duros de roer al ofrecer una reflexión en torno al concepto de identidad y a la naturaleza del amor. Se arranca con una solución al tema de lo que significa ser humano, es tener alma, y eso es lo que hace que la protagonista de la película cobre vida para su propio regocijo, sin embargo, lo que se presupone que debe traer su felicidad, acaba convirtiéndose en una sucesión de problemas. Y he aquí los mejores momentos del film. Aquellos en los que queda evidente que la heroína sólo es un pretexto para poder realizar una reflexión de mayor hondura sobre los azarosos personajes que la cámara pone de lante del objetivo, personajes que sólo con cuatro pinceladas quedan sublimente personificados. Un mundo.
Ese mundo es el que conocerá Nozomi (estupenda Du-na Bae) y la acabará convirtiendo en humana. Los seres anónimos que sufren porque tienen alma se convierten en metrónomos de los sentimientos que Nozoi va desarrollando dentro del aliento que puebla sus paredes de goma.
Hay momentos en los que me recordó a Blade Runner y a la lucha de los androides por sobrevivir y por conocer a su creador, en este caso, Nozomi no elige la violencia, decide aceptar su sino y convertirse en un ser que padece y siente.
Como dije al principio, la resolución de los conflictos, después del clímax, no sigue los caminos tan impresionantes que los minutos anteriores. En medio de la tragedia que se masca desde el inicio del largo existe un desenlace exento de grandeza aunque tampoco arruina la producción.
Casi para terminar es necesario dejar constancia de los momentos tan deliciosos de comedia que Koreeda nos regala, suficientes por sí solos como para merecer la pena este viaje.
La cuidadísima banda sonora es otra cosa a la que se le debe parte de la culpa de la exquisita sensibilidad que posee este largo.
Lo mejor: Du-na Bae y Koreeda
Lo peor: Los últimos quince minutos.
Recomendable



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